17 EL HUMOR NEGRO NO TIENE GRACIA, TIENE SANGRE

Publicado el 6 junio 2008
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Características

Describir detalladamente y bien es uno de los objetivos que perseguimos. Ser capaces de llevar a nuestras palabras por el camino de la ironía y el descaro no es fácil. Este es el reto. Narrar hechos, reparar en los detalles. Provocar la risa a través de la irrealidad y la crudeza.

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Propuesta

¿Cómo andamos de humor negro ? Ya va siendo hora de morirse de risa. Fíjate en este ejemplo. Después de leerlo, si todavía sigues vivo, te van a entrar unas ganas irreprimibles de escribir una historia ambientada en el zoo. ¡Hay allí tanto animal dispuesto a colaborar en un banquete… ! Pregúntales, pregúntales, …
(No es necesario que sea tan larga como ésta)

La debutante, (LEONORA CARRINGTON)

En la época en que yo iba a ser presentada en sociedad, iba a menudo al zoológico. Solía ir con tanta frecuencia que conocía más a los animales que a las chicas de mi edad. Era porque quería huir del mundo, por lo que me hallaba a diario en el zoo. El animal que mejor llegué a conocer fue una hiena joven. Ella me conocía a mí también. Era muy inteligente. Le enseñé a hablar francés y a cambio ella me enseñó su lenguaje. Así pasamos muchas horas agradables.
Mi madre había organizado un baile en mi honor para el primero de mayo. ¡Lo que sufrí durante noches enteras! Siempre he aborrecido los bailes; sobre todo los que se daban en mi honor.
La mañana del uno de mayo de 1934, fui muy temprano a visitar a la hiena.
-¡Qué asco! -le dije-. Esta noche me toca asistir a mi baile.
-Tienes suerte -dijo ella-; a mí me encantaría ir. No sé bailar, pero en cambio sabría mantener una conversación.
-Habrá muchas cosas de comer -dije-. He visto llegar a casa carros repletos de comida.
-Y aún te quejas -replicó la hiena con desaliento-. Mírame a mí: yo sólo como una vez al día y es una porquería.
Se me ocurrió una idea audaz; estuve a punto de echarme a reír.
-No tienes más que ir en mi lugar.
-No nos parecemos lo bastante; si no, con gusto iría -dijo la hiena un poco triste.
-Escucha -dije-, con las luces de la noche no se ve muy bien. Con que te disfraces un poco, nadie se fijará en ti en medio de la multitud. Además, tenemos casi la misma estatura. Eres mi única amiga; anda, hazlo por mí. Por favor.
Se puso a pensar en esta posibilidad. Comprendí que estaba deseosa de aceptar.
-De acuerdo -dijo de repente.
No había muchos guardianes cerca, dado lo temprano de la hora. Abrí rápidamente la jaula, y en un instante estuvimos en la calle. Llamé un taxi. En casa, todo el mundo estaba aún en la cama. Una vez en mi cuarto, saqué el vestido que debía ponerme por la noche. Era un poco largo, y la hiena andaba con dificultad con mis zapatos de tacón alto. Encontré unos guantes con que ocultarle las manos, demasiado peludas para parecerse a las mías. Cuando el sol iluminó mi habitación, la hiena dio varias vueltas alrededor, andando más o menos derecha. Estábamos tan ocupadas que mi madre, que entró a darme los buenos días, estuvo a punto de abrir la puerta antes de que la hiena se escondiera debajo de la cama.
-Esta habitación huele mal -dijo mi madre, abriendo la ventana-; antes de esta noche date un baño con mis nuevas sales.
-Por supuesto -le dije.
No se entretuvo mucho. Creo que el olor era demasiado fuerte para ella.
-No te retrases para el desayuno -dijo al irse.
Lo más difícil fue encontrar un disfraz para la cara de la hiena. Estuvimos buscando horas y horas: rechazaba todas mis sugerencias. Por fin dijo:
-Creo que he encontrado la solución. ¿Tenéis criada?
-Sí -dije, perpleja.
-Pues verás: vas a llamar a la criada; cuando entre, nos lanzamos sobre ella y le arrancamos la cara; llevaré su cara esta noche en lugar de la mía.
-No lo veo muy práctico -dije yo-. Probablemente se morirá en cuanto pierda la cara: alguien encontrará su cadáver, y nos meterán en la cárcel.
-Tengo la suficiente hambre como para comérmela -replicó la hiena.
-¿Y los huesos?
-También -dijo-. ¿Te parece bien?
-Sólo si me prometes matarla antes de arrancarle la cara. Si no, le va a doler demasiado.
-Bueno, eso me da igual.
Llamé a Marie, la criada, no sin cierto nerviosismo. Desde luego, no lo habría hecho si no odiara tanto los bailes. Cuando entró Marie, me volví de cara a la pared para no verlo. Debo reconocer que no tardó nada. Un breve grito, y se acabó. Mientras la hiena comía, estuve mirando por la ventana. Unos minutos después, dijo.
-Ya no puedo más; aún me quedan los pies, pero si tienes una bolsa, me los comeré más tarde, a lo largo del día.
-En el armario encontrarás una bolsa bordada con flores de lis. Saca los pañuelos que tiene y quédatela.
Hizo lo que le había indicado. A continuación, dijo:
-Date la vuelta ahora y mira qué guapa estoy.
Delante del espejo, la hiena se admiraba con el rostro de Marie. Se lo había comido todo cuidadosamente hasta el borde de la cara, de forma que quedaba justo lo que le hacía falta.
-Es verdad -dije-; lo has hecho muy bien.
Hacia el atardecer, cuando la hiena estuvo completamente vestida, declaró:
-Me siento en plena forma. Me da la impresión de que voy a tener un gran éxito esta noche.
Después de oír un rato la música de abajo, le dije:
-Ve ahora, y recuerda que no debes ponerte junto a mi madre: seguramente se daría cuenta de que no soy yo. Aparte de ella, no conozco a nadie. Buena suerte -le di un beso para despedirla, aunque exhalaba un olor muy fuerte.
Se había hecho de noche. Cansada por las emociones del día, cogí un libro y me senté junto a la ventana, entregándome a la paz y el descanso. Recuerdo que estaba leyendo Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift. Al cabo de una hora, quizá, surgió el primer signo de inquietud. Un murciélago entró por la ventana profiriendo grititos. Los murciélagos me dan un miedo espantoso. Me escondí detrás de una silla, castañeteándome los dientes. Apenas me había arrodillado, cuando un gran ruido procedente de la puerta sofocó el batir de alas. Entró mi madre, pálida de furia.
-Acabábamos de sentarnos a la mesa -dijo-, cuando el ser ese que ha ocupado tu sitio se ha levantado gritando: “Con que mi olor es un poco fuerte, ¿eh? Pues no como pasteles.” A continuación se ha arrancado la cara y se la ha comido. Después ha dado un gran salto y ha desaparecido por la ventana.

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Respuestas

Adri M. dijo

¿Me ves con cara de leerme todo esto? XDD es broma, intentare leerlo y dejar pronto un comentario…

Irene dijo

Humor humor… no se que decirte Javier. Mas que risa me ha dado asco. Bueno, en verdad mas que risa tampoco, porque la verdad es que no me ha arrancado ni media sonrisa. Como ves a mi el humor negro, nada de nada, asi que supongo que entenderas que no te escriva ninguna historia, pues no sabria que escrivir.
(A ver si pones humor de verdad, en “ParamoundComedy” hay monologos muy buenos!)

Dani dijo

Una vez fuí a hablar con un elefante en el zoo. No he contado nunca esta anécdota porque es un poco vergonzosa, pero creo que puedo hacer una excepción.
Fuí donde estaba, y así fué la conversación:
– ¡Elefante! (le dije), si quieres puedes dejar de alargar esa trompa para coger comida, yo podría invitarte a comer en mi casa. Tenemos platos de marfil para ocasiones especiales (el elefante era chiquitín, y tenía ganas de ser buena gente…).
– No… lo siento… No puedo irme de aquí, y para encontrar marfil en tus platos, mejor me quedo mirando mi propio marfil. Por suerte, los furtivos no me los sacaron a mi.
-Podría almenos darte un palo para facilitarte tu cogida de comida.
– Preferiría que no, los furtivos los usaban para azotarnos a mi y a mi familia. Aunque eran cariñosos en el fondo… buscaban los palos con menos astillas salidas.
– No se que más ofrecerte…
– Pues te ofrezco una. Me podrías rascar la espalda? No llego.. (Como he dicho antes, el elefante no tenía trompa)
– Yo tampoco… mira dónde estoy…
– Bueno, entonces saluda a tu familia de mi parte.
– Está bien, lo haré. Adios elefantito!
– Adiós amiguito!

Marc Perez dijo

Jejejeje
Es lo que tiene el humor negro, si te gusta este tipo de humor bien pero sino te gusta como dijo Irene: “es un asco”.
Jejejeje

Josep ll dijo

Le e dado vueltas a la historía , intentando pillarle la gracia, pero no se la veo por ningún lado, solo que es fantástica y muy poco ejemplar, vamos da pena.

Marc P dijo

Una madre estaba dando a luz, cuando sale el bebe, el medico, como siempre se suele hacer, le palmea la cola… el bebe no llora… hace una segunda comprobacion y nada… le pega una trompada y el bebe no llora… el medico sacadisimo lo tira al piso y lo caga a patadas, y el bebe nada.
La madre desesperada le grita al medico: “que haces hijo de puta!!??”
Y el medico cagandose de risa le dice: “jajajaja, te la creiste! NACIO MUERTO!!”

Andreea dijo

En un concurso de aves las toca el turno a tres extranjeros:
El primero lleva un halcón , le saca la capuchita y le salta a volar. A unos segundos el halcón estaba bastante alto, saca una pajita del bolsillo y la tira al aire , el halcón baja en picada alcanzando la velocidad de 120km, y logra recoger la pajita antes de que ésta caiga al suelo y le da 8 puntos.
Ahora le toca el turno al segundo, éste trae un águila real, le quita la capucha y la suelta a volar, cuando está bien alto, saca una pajita y la parte en dos, después tirándola al aire; la águila baja en picada con la velocidad de 160km,recoje los pedazos y recibe 9 puntos.
El tercero traje un loro de su granja y se le escucha gritar: ¡sácame esta porquería de la cabeza que no veo nada! Cuando lo hace,el loro se escapa a volar, cuando está muy alto, el amo saca la pajita, la parte en tres y la tira al aire,el loro baja en picada, alcanzando la velocidad de 240km y cuando se acerca al piso el dueño le grita: ¡tira más paja infeliz , que me mato!

Helena dijo

Esto era pareja de monos, ella estaba embarazada y él la cuidaba con mucha delicadeza. cuando por fin era la hora del parto, el zoo estaba lleno a rebosar de gente que quería ver el momento del parto.
Pero nadie sabía cuantos hijos tendría la señora mono. Vinieron médicos mono de todo el mundo y al empezar a dar a luz le sale un bebé mono disparado, choca contra la pared y se muere, después le sale otro y los médicos intentan cogerlo, pero va demasiado deprisa, pués este tambiñen choca y se muere. al fin, quedaba un bebé, y deciden llamar un portero de fútbol, cuando llega, se prepara y todo el mundo estaba antento por si se paraba al bebé. Al salir el último mono, el portero dice: “¡Lo paro!” y así lo hizó pero segundos depués exclamó: “¡Salimos!.

Karmelo dijo

Jajajajajjaja, muy bueno, excelente Javier llevava meses sin leer nada tan gracioso, solo me ha faltado que la hiena se comiese a algun invitado, aun asi, me ha gustado mucho.

Yoanetsensepor dijo

No esta mal, aunque sin mucha gracia. No estaria mal poder elegir una cara cada dia, al igual que unos pantalones o una camiseta. Aunque pobre gente sin cara, a mi si me la arrancaran me haria una nueva con papel mache o con silicona. Siempre va bien un canvio. Apuesto a que si hicieras una tienda donde se vendieran caras de quita y pon te forrabas. Bueno Javier nos vemos. Arrivederxi.

Víctor Montero dijo

Buf… La verdad es que no me ha hecho mucha gracia… Es una historia un poco… ¿Béstia?… No, creo que se queda corto…

A mi me gustan las películas de ese género… Gore, sangre, vísceras, etc. Las películas de Freddy Krüeger me chiflan, pero eset relato creo que es un poco desorbitado.

lídia roig dijo

Andrea, una niña que adoraba a los animales, estaba andando por la calle, cuando de repente vió que en el suelo había un gatito pequeñito con una pata rota, y más adelante había la pata rota de un pájaro.

Andrea se puso a llorar, porqué se sentía mal cuando veía ésas cosas, como le gustaban tanto los animales…

Lo haría todo para ayudarles, así que decidió llevarse el gatito y la pata de pájaro a su casa, para poder ayudar al gatito. Hizo una operación larga y complicada, pero al fin consiguió lo que estaba buscando… a el gato le implantó la pata de pájaro, de ése modo el gato sobrevivió. Pero tuvo un poquitín de faena para hacer que el gato se acostumbrase a tener una pata de pájaro.

Lo consiguió y recibió el premio de los Records Guiness al animal más extraño que puede tener una persona como mascota.

Carles Jiménez dijo

És original aunque me gustan mas los chistes más cortos y más graciosos.

Pobre criada, ¿que culpa tiene? y para una cara que se acaba comiendo la hiena…

Y verás cuando su madre coja los pies de la criada… Final en suspense.

Yoanetsensepor dijo

Para no tener que usar tanto la imaginacion aqui podeis ver a esta increible y olorosa amiga del relato. –> http://www.zunzun.cu/libros/banderas-africa/images/sierra-leona-h…

Xavi Mata dijo

Pero que no es sano esto. Alguien deveria quejarse de este texto, la religuión por ejemplo.
yo tambien creo que te forrarias com un negoció de caras de papel maché, pero es muy sádico.

Mayra dijo

Era una niña llamada María a la que les gustaa mucho saltar a la comba, se podi pasar horas y horas entretenida con éste juego, sin que nadie la molestara ni nada.

Un día fué retada por una niñas mayores a ver quien aguantaa más saltando. Al ser más pequeña perdió, y triste se fué corriendo al zoo donde iba cuándo estaa triste, angustiada. Allí compartia cosas con todos los animales, pero sore todo se relacionaa con los monos, entre ellos con la mona Ramona, una mona alegre y jugetona. Con Ramona compartía muchos secretos, eran amigas de verdad. Ramona al verla triste le propuso una cosa: María tendría que volver a retar a las niñas, pero de noche para que no viesen nada, pero en vez de ir ella iría la Ramona.

Se acercaba la hora del reto, y María vestia a Ramona para que no se diesen cuenta del engaño. Al llegar empezó el reto y una de las niñas le dijo a Ramona: 2Aunque la mona se vista de seda mona se queda”. Con esto intentaa decirle que por más ien que se vistiera seguiría siendo fea, ya que María no era muy agraciada en este aspecto. Ramona se lo tomó como un insulto, y empezó a gritar y a golpear contra el suelo y se marchó. Las niñas se asustarón por el comportamiento y nunca más retaron a María.

Patrícia dijo

Esta és la historia de un niño que se llamaba Luís, y decidió ir un día al zoo ya que ninguno de sus amigos podía salir. Así que cogio su bolsa y fue hasta el zoo. Una vez dentro estuvo mirando todos los animales, hasta que se canso y empezó a jugar con una pelota, la chutaba y regrasaba, así estuvo hasta que esta se le quedo encima de las ramas de un árbol que estaba allí al lado.
Luís decidio irse a casa ya que no tenia nada más ha hacer, pero de repente escucho como se movian las ramas y pensó que era por el viento, pero aquel día no hacia, así que decidió darse la vuelta y descubrió que una girafa le estava bajando la pelota de la copa del árbol. Así que una vez la tuvo en sus manos le dío las gracias y desde áquel día que Luís, cuando no sabe que hacer, va al zoo a ver la girafa.

victor G dijo

Hoy hace un año, hace una año que fui al zoológico. Todavía lo tengo muy presente lo acontecido aquel día. Ese día íbamos con toda la clase al zoológico. Yo llevaba unos días muy furioso y muy indignado con los profesores. ¿Por qué? Porque le dijeron a mi madre que no hacia nada de bueno en clase y siempre contestaba. En consecuencia mi madre me castigo sin verano, sin poder ir Tenerife.
Llevábamos toda la mañana con los profesores y los guías que nos habían echo un recorrido por el zoo. Me parecía todo una mierda, por no decirlo de otra manera. Que me importaban a mi los animales. Hacía lo posible para distraerme y tener la cabeza en otro sitio.
Por fin acabo la mañana. Nos dejaban la tarde libre para nosotros y me fui solo para a ver si podía romper algo. Cansado de tantas travesuras me fui a descansar en un banco al lado de los monos. Y de pronto uno de ellos me hablo! Todavía recuerdo aquellas palabras:

– Ho querido gamberro, te he visto todas las travesuras que has hecho.
– Y que me harás algo asqueroso mono!
– Al contrario. Si me sacas de aquí te prometo que yo y mis amigos, les daremos el merecido a los profesores.
– Y todo como sabes que los odio tanto.
– Cuando pasabais por aquí me e fijado con que cara de asco los mirabas.
– Entonces si os saco me ayudareis.
– Dale por echo.
– Entonces de acuerdo.

Solté a los monos, para que les dieran su merecido a todos esos idiotas profesores.
La sorpresa llegó cuando me llegué al punto de partida. Estaban los monos! pero armados con rifles pistolas bombas! y al lado todos los profesores muertos junto a los guardias. No me pude creer. Me había librado de los profesores, era el día más feliz de mi vida.

Por eso todo y haber pasado un año todavía me acuerdo!

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