10 El libro que se leía a sí mismo

Características

Es más que nada una propuesta imaginativa. La situación insólita de partida lo gobierna todo. Tiene un carácter enigmático que tampoco es fácil de resolver. Aún así entra dentro de ese grupo de lecturas, textos con rasgos especiales, toques mágicos, dones relevantes, cualidades únicas, …

[ad]

Propuesta

lilas amapolas suerte javier quince ezcaray

Había una vez un libro que se leía a sí mismo ( ¿cuando digo leer, quiero decir devorar?) Todo empezó de forma accidental…

¿Sigues? ¿Eres capaz de explicarme cómo acabará esta historia Ya tienes el planteamiento falta el nudo y el desenlace. ¿Que tal si la desarrollas en tu blog? Estás nombrado para continuar este meme y conseguir que otros también lo desarrollen. Eso te pasa por haberme encontrado. Este blog es también algo así. se parece mucho a este libro que se adueña de sus lectores. Es el destino, estaba escrito. Está digerido.
[ad]

Respuestas

la dulce luna dijo

Había un libro que se leía a sí mismo. Era..un libro que tenía vida propia: pensaba, se reescribía, se borraba y hoy, era uno de esos días que, trazó sobre cada una de sus páginas, palabras tan dulces,…tan hermosas, que…sin darse cuenta empezó a devorarlas hasta que…se dio cuenta que había que hacerlo despacio porque…,todas y cada unas de ellas, había que masticarlas…sintiendo la explosión de su contenido…era fresco…lleno de vida…,tanta vida había en ellas que…volvió a nacer; pero, esta vez…cuando le iban saliendo las primeras letras, se dio cuenta que no podía ser tan glotón porque le podía salir caries en las “c” y se ha propuesto que,… como eran de colores y el sabor que dejaban en el alma era indescriptible, quiere ir a unas manos que lo necesiten y tranmitirles su vida.
Espero…que elija las mías y se adueñe de mí porque, como decía Honoré de Balzac:
“Un libro hermoso es una victoria ganada en todos los campos de batalla del pensamiento humano”.
y yo… tengo por ahí, alguna que otra batalla por bregar
Feliz fin de semana

Ana dijo

Había un libro que se leía a sí mismo,por lo que estaba siempre triste. A VECES SE DESESPERABA Y QUERÍA BORRARSE._ ¿Porqué tendré yo este trabajo tan penoso?_pensaba mientras se veía derrotado.No veía sinceros a los personajes, siempre trataban de aparentar, y para colmo tenía que vivir con ellos y él no podía decirles nada, porque tenía miedo de estropear la historia. Cuando ya estaba muy cansado se cerraba. _Bueno mañana será otro día, tal vez en el próximo capítulo cambien. Sí, no hay que ser pesimista. Al fín y al cabo todas las historias son imprevisibles, así que dormiré y empezaré con más ganas en otro momento. _Pero no dormía bién, por tanto dolor como sentía, y se volvía a leer a sí mismo con ganas enormes de reescribirse, hasta sentía que podía cambiar. Pero no, cuando leyó su final ya se quedó inmóvil para siempre, porque comprendió que el mayor castigo era tener conciencia de uno mismo.

JAUME SERRADELARCA DIJO:

Había una vez un libro que se leía a sí mismo. Todo empezó de forma accidental. Reposado en la biblioteca esperando ser cogido por alguna mano, Carmina, la dueña del libro, lo cogió para sacarle el polvo. Y precisamente se le cayó el libro, encima de la mesa, abierto. En ese momento, cuando se disponía a recogerlo y volver a guardarlo sonó el teléfono. Carmina, sin duda alguna, fue corriendo a atender el teléfono.

Mientras tanto, el libro seguía abierto; Debido que no podía demostrar delante de cualquier humano que era un objeto con racionalidad, aprovechó el momento de despiste de la Carmina. Se puso de pie y se plantó delante de un reloj de mesa que le reflejaba las letras que contenían sus hojas: Una vez había una princesa…de ojos oscuros y de pelo largo…se paseaba por delante de un caballero galán…la miraba, pero no la conocía…

Cuando llegaba el final de la obra y el libro tenía la necesidad de terminarla para saber si el caballero acabaría seduciendo la princesa del pelo largo y los ojos oscuros, Carmina colgó el teléfono y puso la dirección hacia la sala de estar para seguir con la limpieza de los libros.

La leyenda dice que el libro vivió feliz el resto de sus días, aprovechando todo momento de despiste de la Carmina para seguir la trama de la obra. Por cierto, el galán caballero al final acaba seduciendo la princesa.

HELENA DIJO:

… yo cada noche leía mi libro, antes de acostarme, pero un día tenía tanto sueño que no podía leer más, pero el problema es que el capítulo me había enganchado demasiado como para dejar la lectura en aquel momento. Así que me dormí sentada, con la luz atenuada enfocando mis manos caídas, y el libro se quedó abierto por la página 23.

A partir de este momento, todo empezó, las letras empezaron a saltar y a caerse como si fuese una lluvia de letras, en medio del oceano de las páginas blancas que quedan detrás de esta tormenta. El libro se estaba consumiendo, y es que sin parar, cada línea, cada página, cada capítulo, se esfumaba, como quien se va corriendo y no vuelve.

A la mañana siguiente el libro estaba abierto por la última página, vacío, con sólo 23 páginas escritas, las únicas que me había leydo antes de acostarme.

Pero por sorpresa mía sabía como acababa la novela, incluso podía decir el final en voz alta, y no solo esto si no que también podía recitar conversaciones de capítulos anteriores. Así pues las letras se iban en mi cabeza, por orden, una por una, ahora yo tenía aquella magnífica novela allí, en mi mente y podía gozar de ella siempre que quería.