12 EL FINAL ES LO QUE CUENTA

Características

Si toda narración tiene un planteamiento, un nudo y un desenlace, en esta propuesta queremos fijarnos, sólo, en el final. Nos evitamos largos procesos de elaboración de personajes, complicadas situaciones intermedios, un conflicto irreversible, … Nos quedamos con el final. Y que sea lo que Dios quiera. Conseguiremos mayor intensidad. Todos será definitivo. Es el final.

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Propuesta

Según las pautas de escritura divulgadas por Poe , una buena historia ha de tener básicamente un buen final. Por decirlo con más claridad cuando queremos escribir una historia hemos de saber, antes que nada, cómo va a acabar. Ese final nos permitirá organizar el resto de la historia para que todo llegue a su tiempo con la máxima intensidad.

Propuesta: “La escena final”. ¿Qué podemos ver en la escena final de tu historia? No tienes que contar la historia completa eso ya sería lo más fácil. Simplemente cuenta cómo ves, qué podemos ver en esa escena final. Así con plasticidad. Fíjate que digo qué podemos “ver” en la escena final de tu historia. ¿Nos lo cuentas? (No hace falta que te diga que el tal Poe es especialista en relatos de suspense, terror, temor, miedo, …)

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Respuestas

LA BRUJA DEL MAR dijo

Trató de darse la vuelta para volver a conciliar el incomodo sueño entre los tres pequeños asientos de turista que había logrado ocupar al final del avión. Apoyó la espalda contra la pared del aparato y cerró los ojos con las piernas estiradas bajo la fina manta azul que le había dado la azafata.

Entonces, un respingo. Y luego otro. Y el mundo comenzó a bailar bajo su cuerpo. La señal de alerta para abrocharse los cinturones hizo saltar a más de mitad del pasaje, ya asustado por el vaivén del aparato. Pero ella seguía en calma. Bajó los pies al suelo y abrochó su cinturón mientras las mascarillas de oxígeno saltaban desde el techo aumentando el bullicio y los gritos que comenzaban a convertirse en un eco repetitivo.

Otro salto. Un empujón. Las maletas rodando por el pasillo tras salir despedidas de los compartimentos. Un tirón. Otro salto. Y la velocidad agigantándose por segundos. Su cuerpo, colgando del cinturón recién abrochado, se había quedado tan manso como el de un muñeco de trapo.

Para ella ya no había avión. Ya no había vuelo, ni maletas, ni pasaje, ni cinturón. Ella ya sólo podía ver el rostro dorado y terso de él. Su sonrisa deslumbrante llenando cada rincón de su visión. Sus brazos abiertos ante ella. Cerró los ojos y suspiró profundamente. Al fin, sería libre. Al fin le volvería a ver.

Y mientras el avión se hundía con ella y su futuro en las profundidades del océano, su alma se aferraba con fuerza a aquel abrazo que la recibía manso y cálido en el infinito. Abrió los ojos y allí estaba él. Al fin. Más vivo que nunca, suyo en la muerte que sí dura para siempre. Suyo en las profundidades de la eternidad.

Patrícia dijo

Ya llevaba dias corriendo bajo la lluvia, hasta que de repente frenóde golpe, que quedó immóbil, pero nadialo entendía, todos los que pasaban por su lado andandop se lo quedaban mirando pero no se atrevían apreguntarle nada, hasta que llegó suamiga que hacíadías que le estaba buscando y le ptregunto que: Qué haces ahí parado?, él tardó en responder, hasta que al final dijo: estoy coguiendo insiparación para hacer un vídeo para clase. Saí que cuando acabo de coger su inspiración decidió irse a su casa y grabar el vídeo.

Patry & Lídia Roig dijo

La mató, como me pensaba. Asustada me fuí corriendo al cementerio, el único sitio donde me sentia segura.
Ahí pasé la noche, y al despertar me econtré dentro de una tumba.

Emma dijo

Mis piernas no podías más, mi corazón tampoco. Perdí el equilibro y caí encima del barro que encharcaba las sucias calles oscuras de Londres. La sombre de la que había estado escapando sin cesar me atrapó. Fue entonces cuando entendí su difícil belleza, así que la abracé para siempre y me fui de este mundo. Mi querida muerte, mi anhelada muerte antes incomprendida había llegado.

Andreea dijo

(…)
Y cuando el pequeño ya pensaba que ha llegado al final de su vida, apareció una luz muy intensa, de color amarillo, era el dueño de la cueva.
Este hombre vivía allí de toda su vida y siempre esperaba tener compaña, estaba harto de soledad, necesitaba a alguien.
Cuando vio al niño, empezó a abrazarlo, el pobre pensaba que el niño vino a quedarse con él, pero no era así.
Se portaba muy bien con el chico, hasta le dio comida y empezó a preguntarle por qué eligió venir a su casa. Él pensaba que su casa es fea y por ésto a la gente no les gusta vivir con él.
El pequeño empezó a recordarse que cómo llegó aquí y le contó todo al dueño de la casa.
Los enemigos estaban cerca, todavía lo estaban buscando.
En el tiempo que el niño y el hombre buscaban soluciones para que sus padres viniera a buscarlo, los enemigos ya invadieron la cueva.
Los dos han oído los ruidos y las voces, se escondieron y con unas armas, que han encontrado por allá, han empezado a pelear con los inesperados invitados.
Han luchado oras, no se sabía si el niño era muy grave reñido o era muerto. Después de la lucha, el hombre cogió cosas, flores, agua, fuego, las mezcló y empezó a curar las rayas del corte del cuchillo. Ésto pasaba en cada día hasta que el niño se levantó y le dijo que le agradece mucho por salvarle la vida de dos veces y que le suplica ayudarlo llegar a su casa…

Ana dijo

Aquello que sentía era un mundo nuevo. Siempre pensé que lo sabía todo, y que lo que no había podido conseguir, se quedaría así para siempre. Me inundaba una especie de felicidad, con todos los destellos del hielo, y con más brillo que una llamarada. Tantas veces que me había sentido acabada, y tantas lágrimas por ver pasar la vida de largo. Estaban naciendo en mí sensaciones nuevas y fuertes, pero a la vez acababa de morir, todo lo que en mí había de primitivo. Todo mi pasado borrado de un plumazo, y eso me hacía llorar con una pena muy profunda. Y aquí acaba mi historia, curiosamente, con un gran comienzo.

V.Medina dijo

Sin tener en cuenta que su alma no podía más, cuando sus piernas se negaban a avanzar y su corazón estaba roto en mil pedazos él no se hechó al suelo. Eso hubiera sido lo más fácil. Él siguió luchando hasta alcanzar la bella dama que siempre había amado, aquella que le negó su amor tantas veces. Con su perseverancia hizo recapacitar a la hermosa dama. Ella se dio cuenta que el amor del chico era sincero, tanto que la dama finalmente fue conquistada por el chico pobre, superando los prejuicios que en su ambiente le catalogaban por su clase social.

Aquí tienes el resumen de un típico final feliz 🙂

bruxana dijo

Hola:))
Veamos si sale algo medianamente legible…:

“Su última maleta estaba en el recibidor. El bolso, en la silla de la cocina. Vertió en la jarra el té, que ya había reposado. Sacó del fondo del armario la bolsita, que abrió con cuidado. Dos giros de cucharilla, y el sabor cambiaría.
-Ten, tu infusión.
-Gracias.
Al pasarle la taza, sus dedos se rozaron. Ella sintió un estremecimiento raro. Quizá la culpa, que volvía a visitarla. Pero no: esta vez no. Esta vez estaba decidida.
Él se volvió un momento, sin levantarse. Al oirla entrar, había escondido veloz bajo una revista el informe médico. Todavía no, todavía no le diría nada. Aunque… Al verla así, de pronto le vinieron los recuerdos de tantos años de entrega, de infusiones antes siquiera de ser solicitadas, de camisas planchadas a tiempo, de citas en las que le esperó mientras él inventaba una excusa en brazos de otras… Quizá era el momento de empezar a decirle tantas cosas que había callado… Quizá ella merecía saber. Quizá esta noche sí se lo diría, eso, y todo lo demás.
-¿Quieres algo más? ¿Está a tu gusto?
Él acercó la infusión a los labios, rozándola apenas. El sabor casi le extrañó. El efecto de las medicinas, que tomaba sin que ella lo intuyese, les estaba cambiando el gusto, seguro.
-Sí, está bien.
Se miraron. Ella asió el tirante del bolso, acercándolo a su pecho, como si quisiera protegerse.
-Me voy- dijo al fin, para romper esa última mirada.
-Bien…
-… pero no vengas tarde- fue lo último que ella escuchó, maleta en mano, al tirar por última vez de la puerta de la que había sido su casa común, para cerrarla”


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