¿CÓMO RENOVARSE?

FUENTE: PERIDISTAS 21

La reinvención de los diarios

Todos los periodistas consultados por Ana Carbajosa para El País coincidimos: la era de la prensa tal como la conocemos se ha acabado.
“Si en algo coinciden los expertos es en que no todos los periódicos morirán. Pero también en que todos deberán transformarse para sobrevivir en una era en la que la gente, más que nunca, quiere leer historias, aunque no en los formatos que han dominado la prensa 300 años. Hay que ponerse manos a la obra ante un cambio que, dicen, no tiene por qué ser a peor”.
Manos a la obra ante un cambio de paradigma que afecta al propio periodismo, a su negocio y está cambiando el ADN informativo de la propia sociedad. Por primera vez en la historia la información es abundante. Acabó la escasez. Nunca tanta gente ha tenido acceso a la información por tantos medios ni estos han sido más numerosos. La comunicación es un commodity, una materia prima de bajo coste, pero también un nuevo bien común y el nuevo escenario digital no es sinónimo de mayor calidad informativa.
El Periodismo 3.0 es una realidad con nuevas oportunidades y con la amenaza del sutil control 2.0 de la información. La interfaz sustituye a menudo al contenido y la ilusión vital denunciada por Baudrillard, Zizek o Enzensberger estrangula a menudo la realidad.

¿Qué deben hacer los diarios para sobrevivir?
Es la pregunta que cada día nos hacemos periodistas, editores y muchas personas relacionadas o interesadas en el periodismo y el negocio de la información. El negocio de la información en internet crece demasiado despacio y se reparte entre más medios. Pero además se invierte muy poco dinero del nuevo negocio digital en información de calidad.
La pregunta no es si la prensa puede sobrevivir, sino cuál es el nuevo modelo de negocio necesario para la producción de información de calidad. Que viva o no el papel es irrelevante. Lo importante es que acaba una era en la que los diarios han liderado la producción de información de calidad. Las televisiones sólo lo han hecho muy parcialmente y la mayoría nunca han conseguido la potencia informativa de los grandes diarios. Y en un negocio donde la verdadera libertad de información ha pertenecido sólo a quienes tenían los recursos financieros para pagarla.
Unos lo han hecho con mayor independencia y responsabilidad social que otros, pero los últimos años, con la explosión de la convergencia multimedia, sus necesidades financieras, la concentración de medios y el hambre insaciable de los inversores por las rentabilidades desmesuradas han erosionado la credibilidad de los medios y su capacidad para invertir en innovación, tanto económicamente como en predisposición profesional.
Pero esa era acaba. Bienvenidos a otra de nuevas oportunidades y, como siempre, grandes desafíos y unas cuantas víctimas.
Más allá de los diagnósticos explicados en el artículo citado y en tantos otros, algunas ideas clave que guían mi trabajo sobre el futuro de la información y los medios.

Información
La información de calidad sigue siendo un bien escaso cuya producción necesita trabajo, dedicación, inteligencia, tiempo y acceso a las fuentes. El entorno digital aporta muchos elementos para satisfacer cada una de esas necesidades y el periodismo debe adaptarse a una nueva forma de trabajo donde más personas, más fuentes y el acceso a más documentación deben enriquecer la información. El periodismo de calidad seguirá siendo un bien estimable y un buen negocio.
Oportunidad: más importante que nunca. La dimensión temporal de la información siempre ha sido clave para su influencia y penetración. Ahora, además, la sincronía digital y el acceso a través de buscadores, agregadores y redes sociales altera los tiempos informativos y su manejo para conseguir la mayor visualización pública.
Análisis: siempre ha sido un elemento del buen periodismo. Ahora es crítico. Sobra opinión, falta interpretación. Todos pueden opinar, sólo quienes conocen a fondo un tema son capaces de aportar el análisis que aporta criterios al público para manejar la saturación y evitar el ruido.
Relatos: el periodismo sin historias no es humano. En la mayoría de los casos ni siquiera es interesante. Contar historias con el mejor estilo y aprovechando los nuevos formatos siempre será un objetivo imprescindible.
Actualización inteligente: ¿hasta cuándo será sostenible la necia carrera de la actualización de la banalidad? Los buscadores y las nuevas tecnologías tienen muchas virtudes, pero entre ellas no está el cuidado de los tiempos informativos. En la era de la saturación corremos para añadir información inocua con la que refrescar las webs y parecer los más potentes informativamente. Pero más actualizaciones no equivalen a más ni a mejor información.

Conexión
Es la mayor revolución de la era digital. Un diario siempre ha sido una comunidad o “una nación hablándose a sí misma”, como dijo Arthur Miller, y Walter Lippmann fue todavía más rotundo: “La calidad de las noticias en la sociedad moderna es un índice de su organización social”. Uno de los mayores problemas de los grandes medios ha sido perder esa conexión íntima, el contrato originario, con su público y convertirse en una comunidad privada de accionistas demasiado ligados a los poderes políticos y económicos.
En la época de la modernización reflexiva, la identidad líquida y la globalización es imprescindible una nueva conexión abierta, participativa, social para llegar a desarrollar visiones de la realidad para superar el mito de la objetividad sin caer en el desespero de la irrealidad posmoderna.
Criterio social: uno de los mayores desafíos del periodismo actual es aprender a gestionar e integrar el criterio del público. Fin de la época de los periodistas engolados que se creen oráculos del hombre común o representantes egregios de la nación o la sociedad.
El público está en el proceso de la información gracias a las herramientas digitales y debemos aprender a manejarlas para evitar la manipulación, la sordera y la tiranía de lo más visto.
El Periodismo 3.0 es un periodismo de fuente abierta, de igual a igual, p2p que crea una red social con el público más allá de los comentarios y que debe estar basada en la propia información. Para otro tipo de contenidos y usos existen lugares más apropiados que los medios informativos sociales. Pero los nuevos medios informativos serán referencia para la identidades de dominio público basadas en la información.

Multimedia
El texto ya no es el elemento fundamental de la información en los medios digitales. Incluso está perdiendo su monopolio sobre la estructura de la web a medida que el hipertexto evoluciona hacia el hipervídeo y los formatos y la visualización gráfica mejoran.
La narrativa digital es multimedia más allá de la primigenia original del texto como código de la web y de la actual tiranía totalitaria del vídeo, que durará porque la convergencia con la televisión acecha.
El uso experto de distintos interfaces y formatos para no sólo ofrecer más y mejor información, sino para dotar de distintos modos de acceso a los contenidos es una de las claves de los medios futuros.

Tecnología
La tecnología ya no es sólo un condicionante del proceso productivo de los medios. Está en su estructura genética, en la naturaleza del proceso informativo y afecta al reporterismo, el estilo, la distribución, la comercialización y el acceso a la información. Sólo nuevas redacciones más orgánicas, flexibles, conectadas, abiertas y totales integradas por nuevos periodistas con mayores habilidades y destrezas tecnológicas unidas a las tradicionales de descubridores y contadores de historias tendrán futuro.
Los medios deben ser también empresas tecnológicas si no quieren que las empresas tecnológicas se hagan dueñas de la información y la comunicación, como está ocurriendo. El problema no es la sustitución, que sería irrelevante, sino el abandono de los criterios tradicionales del periodismo –por mucho que hayan sido maltratados por los propios medios y periodistas- y su sustitución por una cultura de la información estrictamente utilitaria y comercial.
Los medios y los periodistas pueden no ser creadores de tecnología, pero están obligados a ser usuarios expertos y asumir capacidad de ingeniería (uso práctico de la tecnología) si no quieren ser desbordados por el propio público.

Mercado distribuido
El producto ya no es el paquete. Lo importante es el elemento, la pieza informativa concreta. En internet se desligan los contenidos del contenedor con la distribución viral de la información y sus elementos por multitud de páginas gracias al acceso por buscadores, al incrustado de elementos de los medios en otras webs (profesionales o privadas, informativas o de otra índole) y al acceso bit a bit a la información.
Es un cambio radical en la forma de consumir la información ejemplo del desmoronamiento de la era de la escasez y de la posición dominante de algunos medios. Otra vez, como tantas veces, la distribución vuelve a jugar un papel revolucionario en la concepción del mensaje.
Ya no cabe pensar la vieja máxima de The New York Times (All the news that´s fit to print) ni los responsables de los diarios deben responder a la vieja pregunta de cómo conseguir un retrato preciso de la realidad cotidiana en una exacta cantidad de páginas.
Un diario ya no es el relato informativo de un día. Ahora ese relato lo construye el público a partir de un consumo propuesto por los medios, por la personalización de muchas herramientas digitales, el criterio social compartido en red y los resultados de los buscadores.
Con esta nueva forma de acceso se pierde la importancia del medio entendido como narración única y compacta para ser sustituido por un mensaje fragmentario a partir del cual el público crea su propia narrativa informativa. La necesidad de completitud de cada pieza, tanto en su relato como en las herramientas y navegación asociadas se convierte en la nueva clave interpretativa.
En entender cómo se navega, cuáles son las nuevas rutas de la información y cómo se forman está gran parte de la clave del éxito o fracaso de los medios.
Pero esa distribución en red y viral afecta a los contenidos, pero también a la publicidad. Primero fueron los anuncios contextuales, que priman el contenido sobre la marca. Los nuevos formatos publicitarios no usan como soporte el medio, sino el contenido y su formato. Eso permite su traslado y que puedan seguir rentabilizando los contenidos más allá de que lleguen al público desde la cabecera de origen o en cualquiera de sus réplicas.
El resultado son medios abiertos y desagregados, divisibles bit a bit para una distribución digital y viral de la información cuya extensión afecta además a la propiedad intelectual de la información.

Medios abiertos
El resultado es la aparición de medios de negocio abierto, orientados a conseguir el máximo de penetración en el mercado para lograr la atención y rendimiento necesarios no sólo para su consumo, sino para aumentar la participación del público y las fuentes con el objetivo de explorar nuevos conceptos de propiedad intelectual más basados en compartir que en controlar los contenidos.
Dos elementos del concepto de negocios abiertos son cruciales en la nueva era de la información: la gratuidad y el aumento del dominio público. Los dos tienen mucho que ver en la crisis del fin de la era de la prensa y en su futuro.
Siempre he sido un convencido de que el trabajo de los periodistas no debería salir nunca del dominio público, puesto que el derecho a la información es titularidad de los ciudadanos, no de los informadores, y su trabajo se alimenta el propio espacio público para enriquecerlo con contenidos e información. En definitiva, ¿cómo sustraer al dominio público lo que no tiene sentido más que como una ampliación del mismo?

Rentabilidad social
En los medios de negocio abierto la clave vuelve a estar en la rentabilidad social. Es el fundamento donde toman sus fuentes y se inscriben tanto el modelo de la influencia desarrollado por Philip Meyer como el desarrollo del software libre, la participación social y la creación colectiva propias de internet. El resultado es el desarrollo de nuevas formas de distribución de contenidos con la flexibilización de la propiedad intelectual a través de licencias como Creative Commons o el copyleft.
Es la ampliación del viejo consenso social originario de los diarios con sus lectores en un entorno donde la democracia representativa se erosiona para avanzar hacia una democracia deliberativa como la formulada por John Dewey, impulsor de una radicalización democrática que originaría el periodismo cívico y concebiría el periodismo como un arte democrático.
La insistencia de
Dewey en la tecnología y la discusión como elementos básicos de una sociedad democrática permitiría a James Carey formular la teoría del fin de los medios como un modelo de transmisión para convertirse en un modelo ritual, donde se crean comunidades alrededor de la información (H. Rheingold) y su capacidad de sostener grupos, sociedades y, en definitiva, la propia democracia.
El periodismo como arte y escenario democrático. Un día liderado por editores dispuestos a representar ese rol social. Hoy la tecnología, las nuevas formas de distribución y comercialización permiten convertir esa rentabilidad y participación social en nuevos modelos de negocio.
De ahí la insistencia de muchos (entre los que me cuento) citados en el artículo de El País, de ahondar también en modelos de negocio para el periodismo sin ánimo de lucro, orientados a reinvertir los beneficios de su actividad a la generación de información de calidad y al sostenimiento condiciones apropiadas para el trabajo de redacciones y periodistas.
No se trata sólo de sumarse a los modelos de nueva filantropía impulsados por los llamados liberales comunistas (Zizek), sino de recuperar para la práctica del periodismo la mayoría de los recursos generados por su actividad.
La rentabilidad social y los modelos de negocio abierto vendrán además impulsados por un mercado en el que los medios soportan más competencia que nunca y donde la rentabilidades no volverán a ser las de antaño. Se acabaron los diarios como vacas generadoras de toneladas de cash flow.
La realidad de la era de la abundancia es de menos beneficios para el negocio del periodismo.

Para quienes estén interesados en la discusión y participación, además de los comentarios dejo el artículo en formato wiki

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