Clásicos de terror

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La Noche de difuntos está a la vuelta de la esquina y, más allá de las celebraciones típicas, no hay mejor manera de vivir el miedo que con un buen y escalofriante relato de terror. Por ello, hemos elaborado una lista con algunas de las mejores historias clásicas del género, esas que jamás pasarán de moda por el desasosiego que inspiran. Por supuesto que podría ser mucho más larga, puesto que hay incontables ejemplos de literatura gótica y de horror a lo largo de los siglos XIX y XX; sin embargo, esperamos que aquellos que tengan en cuenta los siguientes títulos pasen un rato ameno -y pavoroso- durante su lectura.

Para empezar, uno de los subgéneros más exitosos dentro del terror: los relatos vampíricos. Y en primer lugar, como no podía ser de otra forma, uno de los libros más famosos de la literatura universal, el imprescindible Drácula (1897) de Bram Stoker, fuente de inspiración de películas, series de televisión, cómics, etc. El joven procurador Jonathan Harker viaja a Transilvania para cerrar un negocio inmobiliario con el conde Drácula. Poco a poco, Harker será testigo de hechos extraños en el sombrío castillo en el que se aloja y empezará a desconfiar de la naturaleza de su anfitrión. Drácula no fue la primera historia sobre vampiros que se escribió. Bram Stoker se inspiró en autores que le precedieron como Polidori, Charles Nodier, Téophile Gautier y Sheridan Le Fanu, entre otros. De este último es Carmilla (1872), una de las primeras mujeres vampiros. Las otras propuestas sobre el tema son El almohadón de plumas (1919) de Horacio Quiroga y Roja como la sangre (1979) de Tanith Lee. [ad]

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