Capítulo 2 de Nada

Andrea ya se ha instalado en casa de sus parientes. Es la primera noche. Y al despertar, por la mañana, con la nueva luz del día, comienza a tener nuevas impresiones de la situación que , ahora, está viviendo. Te recojo uno de los momentos pero si te has leído todo el capítulo, tus impresiones pueden abarcar todo lo que viene en él.
[ad]

“Cuando abrí los ojos vi a mi abuela mirándome. No a la viejecita de la noche anterior, pequeña y consumida, sino a una mujer de cara ovalada bajo el velillo de tul de un sombrero a la moda del siglo pasado. Sonreía muy suavemente, y la seda azul de su traje, tenía una tierna palpitación. Junto a ella, en una sombra, mi abuelo, muy guapo, con la espesa barba castaña y los ojos azules bajo las cejas rectas.

Nunca les había visto juntos en aquella época de su vida, y tuve curiosidad por conocer el nombre del artista que firmaba los cuadros. Así eran los dos cuando vinieron a Barcelona hacía cincuenta años. Había una larga y difícil historia de sus amores – no recordaba ya bien qué … quizás algo relacionado con la pérdida de una fortuna-. Pero en aquel tiempo el mundo era optimista y ellos se querían mucho. Estrenaron este piso en de la calle Aribau, que entonces empezaba a formarse. Había muchos solares aún, y quizás el olor a tierra trajera a mi abuela reminiscencias de algún jardín de otros sitios. Me la imaginé con ese mismo traje azul, con el mismo gracioso sombrero, entrando por primera vez en el piso vacío, que olía aún a pintura”.


Sobre esta entrada