Capítulo 7 de Nada

En varios de estos primeros capítulos el tema de la familia y de las relaciones entre los diferentes miembros que la componen se vuelve obsesivo desde la perspectiva de Andrea. Esta canción ayuda a equilibrar un poco parte de esa percepción tan dura.

Y continuando con las relaciones internas, dentro de la casa de la calle Aribau, en este capítulo destaco este encuentro nocturno entre Román y Andrea. Resalto sobre todo lo que Román le cuenta:
[ad]

(Habla Román) – Mira, quería hablar contigo, pero es imposible. Tú eres una criatura … “lo bueno”. “lo malo”, “lo que me gusta”, “lo que me da la gana hacer”… todo eso es lo que tú tienes metido en tu cabeza, con una claridad de niño. Algunas veces creo que te pareces a mí, que me entiendes, que entiendes mi música, la música de esta casa … La primera vez que toqué el violín para ti, yo estaba temblando por dentro de esperanza, de una alegría tan terrible cuando tus ojos cambiaban con la música … Pensaba, pequeña, que tú me ibas a entender hasta sin palabras; que tú eras mi auditorio, el auditorio que me hacía falta … Y tú no te has dado cuenta siquiera de que yo tengo que saber – de que de hecho sé – todo, absolutamente todo, lo que pasa abajo. Todo lo que siente Gloria, todas las ridículas historias de Angustias, todo lo que sufre Juan … ¿Tú no te has dado cuenta de que yo manejo a todos, de que dispongo de sus vidas, de que dispongo de sus nervios, de sus pensamientos …?¡Si yo te pudiera explicar que a veces estoy a punto de volver loco a Juan! … Pero ¿tú misma no lo has visto? Tiro de su comprensión, de su cerebro, hasta que casi se rompe … A veces, cuando grita con los ojos abiertos, me llega a emocionar.¡Si tú sintieras alguna vez esta emoción tan espesa, tan extraña, secándote la lengua, me entenderías! Pienso que con una palabra lo podría calmar, apaciguar, hacerle mío, hacerle sonreír… Tú eso lo sabes ¿no? Tú sabes muy bien hasta qué punto se arrastra tras de mí, hasta qué punto le maltrato. No te digas que no te has dado cuenta… Y no quiero hacerle feliz. Y le dejo así, que se hunda solo… Y a los demás Y a toda la vida de la casa, sucia como un río revuelto… Cuando vivas más tiempo aquí, esta casa y su olor, y sus cosas viejas, si eres como yo, te agarrarán la vida. Y tú eres como yo … ¿No eres como yo? Di, ¿no te pareces a mí algo?


Sobre esta entrada