El romancero, textos comentarios y estudio crítico

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LAS QUEJAS DE DOÑA LAMBRA

Yo me estaba en Barbadillo,
en esa mi heredad;
mal me quieren en Castilla
los que me habían de aguardar;
los hijos de doña Sancha 5
mal amenazado me han,
que me cortarían las faldas
por vergonzoso lugar,
y cebarían sus halcones
dentro de mi palomar, 10
y me forzarían mis damas,
casadas y por casar;
matáronme un cocinero
so faldas del mi brial.
Si desto no me vengáis, 15
yo mora me iré a tornar.
Allí habló don Rodrigo,
bien oiredes lo que dirá:
–Calledes, la mi señora,
vos no digades a tal, 20
de los Infantes de Salas
yo vos pienso de vengar;
telilla les tengo ordida
bien ge la cuido tramar,
que nascidos y por nascer, 25
dello tengan que contar.

1. LOCALIZACIÓN Y ORIGEN

– Se publicó este romance en 1547 en Amberes en el llamado Cancionero sin año impreso por Martín Nucio en Amberes.
– Parece un fragmento épico, casi sin evolucionar, desgajado de la Gesta de los infantes de Lara. Pertenece, pues, al Romancero viejo, caracterizado por la transmisión oral y perteneciente al ciclo de los Siete infantes de Lara.
– Este romance épico, según la teoría tradicionalista de Ramón Menéndez Pidal, sería, en realidad, un fragmento de separado de la Segunda Gesta de los Infantes de Lara. Fue uno de los romances más repetidos en el siglo de Oro, especialmente en lo que se refiere a la amenaza hecha a doña Lambra de cortarle las faldas.
Recordemos que el Romancero representa un arte de creación colectiva, ya que agrada a muchas personas que difunden, repiten y reelaboran estos poemas que van aumentando el número de sus versiones y variantes.

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2. TEMÁTICA Y ESTRUCTURA

– Doña Lambra reclama venganza contra los infantes de Lara, y don Rodrigo se la promete. Es, por tanto, un romance de “venganza”.
– Las palabras de doña Lambra la muestran como inductora de la venganza, y el público ya conoce por las crónicas su carácter malvado y rencoroso. Cuenta con palabras sonoras y contundentes las humilllaciones a que le han sometido los infantes de Lara. Revela también la enemistad entre Castilla y León.

Estructura:

– 1ª parte: versos 1-16, palabras de doña Lambra en que reclama venganza.
– Transición: versos 17-18, introducción a la segunda parte.
– 2ª parte: versos 19-26, palabras de don Rodrigo en que le promete venganza.

3. MÉTRICA

– El poema está compuesto por 26 versos octosílabos.
– Rima asonante aguda –á- en los pares. Los impares quedan libres. La rima en –ar o tónica le proporciona una intensa sonoridad.
– El poema lo podemos distribuir también en grupos de 16 sílabas con pausa o cesura en medio, separando los hemistiquios. El ritmo parece sugerir esta distribución.

4. EXPRESIÓN

– El poema comienza “in media res”, sin que se sepa quién habla, con las quejas de doña Lambra. La segunda parte recoge las palabras de su marido que atiende su petición de venganza. En medio está la fórmula del juglar con la que se dirige al público que es el receptor del romance.
– Estructura dialógica (de diálogo). Es más dramático que narrativo. Resalta por su viveza y agilidad, lo que le proporciona amenidad.
– Léxico sencillo y directo. Se busca una comunicación emotiva con el público.
– Uso variado de tiempos verbales: imperfecto épico, presente, condicional, futuro simple. Presencia de infinitivos.
– Aliteración de la “m” y la “r”. Fuerte sonoridad.
– Casi ausencia de adjetivos (vergonzoso) y elementos descriptivos. Predominio de la acción y el dinamismo frente a la descripción.
– Final truncado, en el momento de máxima intensidad. Queda en el aire la amenaza de don Rodrigo.
– Arcaísmos señalados en el texto en cursiva: oiredes, digades, calledes, ge, ordida.
– Fórmula épica: Allí habló don Rodrigo, bien oiredes lo que dirá.

Recordemos que el público receptor de los romances era iletrado y que era un género que discurría al margen de la literatura culta. De ello se deriva su carácter directo, su léxico llano, los elementos emotivos y dramáticos. Se trata de lograr una comunicación emocional con el público. Así entendemos las anteriores características.

Antología de romances (PAU)

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(1) LAS QUEJAS DE DOÑA LAMBRA

Yo me estaba en Barbadillo,
en esa mi heredad;
mal me quieren en Castilla
los que me habían de aguardar;
los hijos de doña Sancha
mal amenazado me han,
que me cortarían las faldas
por vergonzoso lugar,
y cebarían sus halcones
dentro de mi palomar,
y me forzarían mis damas,
casadas y por casar;
matáronme un cocinero
so faldas del mi brial.
Si desto no me vengáis,
yo mora me iré a tornar.
Allí habló don Rodrigo,
bien oiréis lo que dirá:
–Calledes, la mi señora,
vos no digades a tal,
de los Infantes de Salas
yo vos pienso de vengar;
telilla les tengo urdida
bien se la cuido tramar,
que nascidos y por nascer,
dello tengan que contar.

(2) ROMANCE DEL DUELO DE GONZALO GUSTIOZ

Pártese el moro Alicante
víspera de Sant Cebrián;
ocho cabezas llevaba,
todas de hombres de alta sangre.
Sábelo el rey Almanzor,
a recebírselo sale;
aunque perdió muchos moros,
piensa en esto bien ganar.
Manda hacer un tablado
para mejor las mirar,
mandó traer un cristiano
que estaba en captividad.
Como ante sí lo trujeron
empezóle de hablar,
díjole: —Gonzalo Gustos,
mira quién conocerás;
que lidiaron mis poderes
en el campo de Almenar:
sacaron ocho cabezas,
todas son de gran linaje.
Respondió Gonzalo Gustos:
—Presto os diré la verdad.
Y limpiándoles la sangre,
asaz se fuera a turbar;
dijo llorando agramente:
—¡Conóscolas por mi mal!
la una es de mi carillo,
¡las otras me duelen más!
de los Infantes de Lara
son, mis hijos naturales.
Así razona con ellos
como si vivos hablasen:
—¡Dios os salve, el mi compadre,
el mi amigo leal!,
¿Adónde son los mis hijos
que yo os quise encomendar?
Muerto sois como buen hombre,
como hombre de fiar.
Tomara otra cabeza
del hijo mayor de edad:
—Sálveos Dios, Diego González,
hombre de muy gran bondad,
del conde Femán González
alférez el principal:
a vos amaba yo mucho,
que me habíades de heredar.
Alimpiándola con lágrimas
volviérala a su lugar,
y toma la del segundo,
Martín Gómez que llamaban:
—Dios os perdone, el mi hijo,
hijo que mucho preciaba;
jugador era de tablas
el mejor de toda España,
mesurado caballero,
muy buen hablador en plaza.
Y dejándola llorando,
la del tercero tomaba:
—Hijo Suero Gustos,
todo el mundo os estimaba;
el rey os tuviera en mucho,
sólo para la su caza:
gran caballero esforzado,
muy buen bracero a ventaja.
¡Ruy Gómez vuestro tío
estas bodas ordenara!
Y tomando la del cuarto,
lasamente la miraba:
—¡Oh hijo Fernán González,
(nombre del mejor de España,
del buen conde de Castilla,
aquel que vos baptizara)
matador de puerco espín,
amigo de gran compaña!
nunca con gente de poco
os vieran en alianza.
Tomó la de Ruy Gómez,
– de corazón la abrazaba:
—¡Hijo mío, hijo mío!
¿quién como vos se hallara?
nunca le oyeron mentira,
nunca por oro ni plata;
animoso, buen guerrero,
muy gran feridor de espada,
que a quien dábades de lleno
tullido o muerto quedaba.
Tomando la del menor
el dolor se le doblara:
—¡Hijo Gonzalo González!
¡Los ojos de doña Sancha!
¡Qué nuevas irán a ella
que a vos más que a todos ama!
Tan apuesto de persona,
decidor bueno entre damas,
repartidor en su haber,
aventajado en la lanza.
¡Mejor fuera la mi muerte
que ver tan triste jornada!
Al duelo que el viejo hace,
toda Córdoba lloraba.
El rey Almanzor cuidoso
consigo se lo llevaba,
y mandó a una morica
lo sirviese muy de gana.
Esta le torna en prisiones,
y con hambre le curaba;
Hermana era del rey,
doncella moza y lozana;
con ésta Gonzalo Gustos
vino a perder su saña,
que de ella le nació un hijo
que a los hermanos vengara.

    (5)DE CÓMO EL CID FUE AL PALACIO DEL REY LA PRIMERA VEZ

    Cabalga Diego Laínez
    al buen rey besar la mano,
    consigo se los llevaba
    los trescientos hijosdalgo;
    entre ellos iba Rodrigo,
    el soberbio castellano.
    Todos cabalgan a mula,
    sólo Rodrigo a caballo;
    todos visten oro y seda,
    Rodrigo va bien armado;
    todos guantes olorosos,
    Rodrigo guante mallado;
    todos con sendas varicas,
    Rodrigo estoque dorado;
    todos sombreros muy ricos,
    Rodrigo casco afinado,
    y encima del casco lleva
    un bonete colorado.
    Andando por su camino,
    unos con otros hablando,
    allegados son a Burgos,
    con el rey han encontrado.
    Los que vienen con el rey
    entre sí van razonando;
    unos lo dicen de quedo,
    otros lo van publicando:
    —Aquí viene entre esta gente
    quien mató al conde Lozano.
    Como lo oyera Rodrigo,
    en hito los ha mirado:
    —Si hay alguno entre vosotros,
    su pariente o adeudado,
    que le pese de su muerte,
    salga luego a demandallo;
    yo se lo defenderé,
    quiera a pie, quiera a caballo.
    Todos dicen para sí:
    “Que te lo demande el diablo”.
    Se apean los de Vivar
    para al rey besar la mano;
    Rodrigo se quedó solo
    encima de su caballo.
    Entonces habló su padre,
    bien oiréis lo que le ha hablado:
    —Apeaos vos, mi hijo,
    besaréis al rey la mano,
    porque él es vuestro señor,
    vos, hijo, sois su vasallo.
    —Si otro me dijera eso,
    ya me lo hubiera pagado,
    mas por mandarlo vos, padre,
    lo haré, aunque no de buen grado.
    Ya se apeaba Rodrigo
    para al rey besar la mano;
    al hincar de la rodilla
    el estoque se ha arrancado.
    Espantóse de esto el rey
    y dijo como turbado:
    —¡Quítate, Rodrigo, allá,
    quita, quítate allá, diablo,
    que el gesto tienes de hombre
    los hechos de león bravo!
    Como Rodrigo esto oyó,
    apriesa pide el caballo;
    con una voz alterada,
    contra el rey así ha hablado:
    —Por besar mano de rey
    no me tengo por honrado;
    porque la besó mi padre
    me tengo por afrentado.
    En diciendo estas palabras,
    salido se ha del palacio;
    consigo se los tornaba
    los trescientos hijosdalgo.
    Si bien vinieron vestidos,
    volvieron mejor armados,
    y si vinieron en mulas,
    todos vuelven a caballo.

    (3) ROMANCE DEL REY DON SANCHO

-Guarte, guarte, rey don Sancho
no digas que no te aviso
que de dentro de Zamora
un alevoso ha salido:
llámase Bellido Dolfos,
hijo de Dolfos Bellido,
cuatro traiciones ha hecho,
y con ésta serán cinco;
si gran traidor fue el padre,
mayor traidor es el hijo.
Gritos dan en el real:
que a don Sancho han mal herido:
muerto le ha Bellido Dolfos,
gran traición ha cometido.
Desque le tuviera muerto,
metióse por un postigo;
por las calles de Zamora
va dando voces y gritos:
-Tiempo era, doña Urraca,
de cumplir lo prometido.
(4) ROMANCE DE LA JURA DE SANTA GADEA

En Santa Águeda de Burgos,
do juran los hijosdalgo,
le tomaban jura a Alfonso
por la muerte de su hermano.
Tomábasela el buen Cid,
ese buen Cid castellano,
sobre un cerrojo de fierro
y una ballesta de palo,
y con unos evangelios
y un crucifijo en la mano.
Las palabras son tan fuertes,
que al buen rey ponen espanto:
-Villanos te maten, Alfonso,
villanos, que no hidalgos,
de las Asturias de Oviedo,
que no sean castellanos;
mátente con aguijadas,
no con lanzas ni con dardos;
con cuchillos cachicuernos,
no con puñales dorados;
abarcas traigan calzadas,
que no zapatos con lazo;
capas traigan aguaderas,
no de contray ni frisado;
con camisones de estopa,
no de holanda, ni labrados;
cabalguen en sendas burras,
que no en mulas ni en caballos;
frenos traigan de cordel,
que no cueros fogueados.
Mátente por las aradas,
que no en villas ni en poblado;
sáquente el corazón
por el siniestro costado,
si no dices la verdad
de lo que eres preguntado,
sobre si fuiste o no
en la muerte de tu hermano.
Las juras eran tan fuertes
que el rey no las ha otorgado.
Allí habló un caballero
que del rey es más privado:
-Haced la jura, buen rey,
no tengáis de eso cuidado,
que nunca fue rey traidor,
ni papa descomulgado.
Jurado había el buen rey
que en tal nunca fue hallado;
pero también dijo presto,
malamente y enojado:
-¡Muy mal me conjuras, Cid!
¡Cid, muy mal me has conjurado!
Porque hoy le tomas la jura,
a quien has de besar la mano.
Vete de mis tierras, Cid,
mal caballero probado,
y no vengas más a ellas
dende este día en un año.
-Pláceme, dijo el buen Cid,
pláceme, dijo, de grado,
por ser la primera cosa
que mandas en tu reinado.
Por un año me destierras,
yo me destierro por cuatro.
Ya se partía el buen Cid,
a su destierro de grado
con trescientos caballeros,
todos eran hijosdalgo;
todos son hombres mancebos,
ninguno no había cano;
todos llevan lanza en puño
con el fierro acicalado,
y llevan sendas adargas
con borlas de colorado.
Mas no le faltó al buen Cid
adonde asentar su campo.

(6) ROMANCE DEL REY DON RODRIGO
O DE LA PÉRDIDA DE ESPAÑA

Los vientos eran contrarios,
la luna estaba crecida,
los peces daban gemidos
por el mal tiempo que hacía,
cuando el buen rey don Rodrigo
junto a la Cava dormía,
dentro de una rica tienda
de oro bien guarnecida.
Trescientas cuerdas de plata
que la tienda sostenían;
dentro había cien doncellas
vestidas a maravilla:
las cincuenta están tañendo
con muy extraña armonía.
las cincuenta están cantando
con muy dulce melodía.
Allí habló una doncella
que Fortuna se decía:
-Si duermes, rey don Rodrigo,
despierta por cortesía.
y verás tus malos hados,
tu peor postrimería,
y verás tus gentes muertas,
y tu batalla rompida,
y tus villas y ciudades
destruidas en un día,
tus castillos fortalezas
otro señor los regía.
Si me pides quién lo ha hecho,
yo muy bien te lo diría:
ese conde don Julián
por amores de su hija,
porque se la deshonraste
y más de ella no tenía
juramento viene echando
que te ha de costar la vida.
Despertó muy congojado
con aquella voz que oía;
con cara triste y penosa
de esta suerte respondía:
-Mercedes a ti, Fortuna,
de esta tu mensajería.
Estando en esto ha llegado
uno que nueva traía
cómo el conde don Julián
las tierras le destruía.

(7) ROMANCE DE DOÑA ALDA

En París está doña Alda,
la esposa de don Roldán.
trescientas damas con ella
para la acompañar:
todas visten un vestido,
todas calzan un calzar,
todas comen a una mesa,
todas comían de un pan,
si no era sola doña Alda
que era la mayoral;
las ciento hilaban oro,
las ciento tejen cendal,
las ciento instrumentos tañen
para doña Alda holgar.
Al son de los instrumentos
doña Alda adormido se ha,
ensoñado había un sueño,
un sueño de gran pesar.
Recordó despavorida
y con un pavor muy grande,
los gritos daba tan grandes
que se oían en la ciudad.
Allí hablaron sus doncellas,
bien oiréis lo que dirán:
-¿Qué es aquesto, mi señora?
¿quién es el que os hizo mal?
-Un sueño soñé, doncellas,
que me ha dado gran pesar:
que me veía en un monte
en un desierto lugar;
bajo los montes muy altos
un azor vide volar;
tras dél viene una aguililla
que lo afincaba muy mal.
El azor, con grande cuita,
metióse so mi brial,
el aguililla, con grande ira,
de allí lo iba a sacar;
con las uñas lo despluma,
con el pico lo deshace.
Allí habló su camarera,
bien oiréis lo que dirá:
-Aquese sueño, señora,
bien os lo entiendo soltar:
el azor es vuestro esposo
que viene de allende el mar,
el águila sedes vos,
con la cual ha de casar,
y aquel monte es la iglesia
donde os han de velar.
-Si así es, mi camarera,
bien te lo entiendo pagar.
Otro día de mañana
cartas de fuera le traen;
tintas venían de dentro,
de fuera escritas con sangre,
que su Roldán era muerto
en la caza de Roncesvalles.

(8) MELISENDA INSOMNE

Todas las gentes dormían
en las que Dios tiene parte,
mas no duerme Melisenda
la hija del emperante;
que amores del conde Ayruelo
no la dejan reposar.
Salto diera de la cama
como la parió su madre,
vistiérase una alcandora
no hallando su brial;
vase para los palacios
donde sus damas están;
dando palmadas en ellas
las empezó de llamar:
–Si dormís, las mis doncellas,
si dormides, recordad;
las que sabedes de amores
consejo me queráis dar;
las que de amor non sabedes
tengádesme poridad:
amores del conde Ayruelo
no me dejan reposar.–
Allí hablara una vieja,
vieja es de antigua edad:
–Agora es tiempo, señora,
de los placeres tomar,
que si esperáis a vejez
no vos querrá un rapaz.–
Desque esto oyó Melisenda
no quiso más esperar
y vase a buscar al conde
a los palacios do está.
Topara con Hernandillo
un alguacil de su padre.
–¿Que es aquesto, Melisenda?
¿Esto qué podía estar?
¡0 vos tenéis mal de amores,
o os queréis loca tornar!–
–Que no tengo mal de amores,
ni tengo por quien penar;
mas cuando fue pequeña
tuve una enfermedad.
Prometí tener novenas
allá en San Juan de Letrán;
las dueñas iban de día,
doncellas agora van.–
Desque esto oyera Hernando
puso fin a su hablar;
la infanta mal enojada
queriendo d` él se vengar:
–Prestásesme–, dijo a Hernando,
–prestásesme tu puñal,
que miedo me tengo, miedo
de los perros de la calle.–
Tomó el puñal por la punta,
los cabos le fue a dar;
diérale tal puñalada
que en el suelo muerto cae.
Y vase para el palacio
a do el conde Ayruelo está;
las puertas halló cerradas,
no sabe por do entrar;
con arte de encantamento
las abrió de par en par.
Al estruendo el conde Ayruelo
empezara de llamar:
–Socorred, mis caballeros,
socorred sin más tardar;
creo son mis enemigos,
que me vienen a matar.–
La Melisenda discreta
le empezara de hablar:
–No te congojes, señor,
no quieras pavor tomar,
que yo soy una morica
venida de allende el mar.–
Desque esto oyera el conde
luego conocido la ha;
fuése el conde para ella,
las manos le fue a tomar,
y a la sombra de un laurel
de Venus es su jugar

(9)ROMANCE DE MONTESINOS


Cata Francia, Montesinos,
cata París, la ciudad,
cata las aguas de Duero
do van a dar en la mar;
cata palacios del rey,
cata los de don Beltrán,
y aquella que ves más alta
y que está en mejor lugar,
es la casa de Tomillas,
mi enemigo mortal;
por su lengua difamada
me mandó el rey desterrar
y he pasado a causa de esto
mucha sed, calor y hambre,
trayendo los pies descalzos,
las uñas corriendo sangre.
A la triste madre tuya
por testigo puedo dar,
que te parió en una fuente,
sin tener en qué te echar;
yo, triste, quité mi sayo
para haber de cobijarte;
ella me dijo llorando
por te ver tan mal pasar:
-Tomes este niño, conde,
y lléveslo a cristianar,
llamédesle Montesinos,
Montesinos le llamad.
Montesinos, que lo oyera,
los ojos volvió a su padre;
las rodillas por el suelo
empezóle de rogar:
le quisiese dar licencia
que en París quiere pasar
y tomar sueldo del rey,
si se lo quisiere dar,
por vengarse de Tomillas,
su enemigo mortal,
que si sueldo del rey toma,
todo se puede vengar.
Ya que despedirse quieren
a su padre fue a rogar
que a la triste de su madre
él la quiera consolar
y de su parte le diga
que a Tomillas va buscar.
-Pláceme, dijera el conde,
hijo por te contentare.
Ya se parte Montesinos
para en París entrare,
y en entrando por las puertas
luego quiso preguntar
por los palacios del rey
que se los quieran mostrar.
Los que se lo oían decir
de él se empiezan a burlar,
viéndolo tan mal vestido
piensan que es loco o truhán;
en fin, muéstranle el palacio,
entró en la sala real,
halló que comía el rey,
don Tomillas a la par.
Mucha gente está en la sala,
por él no quieren mirar.
Desque hubieron ya comido
al’jedrez van a jugar,
solos el rey y Tomillas
sin nadie a ellos hablar,
si no fuera Montesinos
que llegó a los mirar;
mas el falso don Tomillas,
en quien nunca hubo verdad,
jugará una treta falsa,
donde no pudo callar
el noble de Montesinos,
y publica su maldad.
Don Tomillas que esto oyera,
con muy gran riguridad,
levantando la su mano,
un bofetón le fue a dar.
Montesinos con el brazo
el golpe le fue a tomar,
y echando mano al tablero
a don tomillas fue a dar
un tal golpe en la cabeza,
que le hubo de matar.
Murió el perverso dañado,
sin valerle la maldad.
Alborótanse los grandes
cuantos en la sala están;
prendieron a Montesinos
y queríanlo matar,
sino que el rey mandó a todos
que no le hiciesen mal,
porque él quería saber
quién le dio tan grande osar;
que no sin algún misterio
él no osaría tal obrar.
Cuando el rey le interrogara
él dijera la verdad:
-Sepa tu real Alteza
soy tu nieto natural;
hijo soy de vuestra hija,
la que hicisteis desterrar
con el conde don Grimaltos,
vuestro servidor leal,
y por falsa acusación
le quisiste maltratar.
Mas agora vuestra Alteza
puédese de ello informar,
que el falso don Tomillas
sepan si dijo verdad,
y si pena yo merezco,
buen rey, mándemela dar,
y también si no la tengo
mándesme de soltar,
y la buen conde y la condesa
los mandéis ir a buscar,
y los tornéis a sus tierras
como solían estar.
Cuando el rey aquesto oyera
no quiso más escuchar.
Aunque veía ser su nieto
quiso saber la verdad,
y supo que don Tomillas
ordenó aquella maldad
por envidia que les tuvo
al ver su prosperidad.
Cuando el rey la verdad supo
al buen conde hizo llamar,
gente de a pie y de a caballo
iban por le acompañar,
y damas por la condesa
como solía llevar.
Llegado junto a París
dentro no quería entrar,
porque cuando de él salieron
los dos fueron a jurar
que las puertas de París
nunca las vieran pasar.
Cuando el rey aquello supo
luego mandó derribar
un pedazo de la cerca
por do pudiesen pasar
sin quebrar el juramento
que ellos fueron a jurar.
Llévanlos a los palacios
con mucha solemnidad,
y hácenlos muy ricas fiestas
cuantos en la corte están.
Caballeros, dueñas, damas
les vienen a visitar,
y el rey delante de todos
por mayor honra les dar,
les dijo que había sabido
como era todo maldad,
lo que dijo don Tomillas
cuando lo hizo desterrar.
Y porque sea más creído
allí les tornó a firmar
todo lo que antes tenían
y el gobierno general,
y que después de sus días
el reino haya de heredar
el noble de Montesinos
y así lo mandó firmar.

(10)ROMANCE DE ABENÁMAR

-¡Abenámar, Abenámar,
moro de la morería,
el día que tú naciste
grandes señales había!
Estaba la mar en calma,
la luna estaba crecida:
moro que en tal signo nace:
no debe decir mentira.
Allí respondiera el moro,
bien oiréis lo que decía:
-Yo te la diré, señor,
aunque me cueste la vida,
porque soy hijo de un moro
y una cristiana cautiva;
siendo yo niño y muchacho
mi madre me lo decía:
que mentira no dijese,
que era grande villanía;
por tanto pregunta, rey,
que la verdad te diría.
-Yo te agradezco, Abenámar,
aquesa tu cortesía.
¿Qué castillos son aquéllos?
¡Altos son y relucían!
-El Alhambra era, señor,
y la otra la mezquita,
los otros los Alixares,
labrados a maravilla.
El moro que los labraba
cien doblas ganaba al día,
y el día que no los labra,
otras tantas se perdía.
El otro es Generalife,
huerta que par no tenía.
El otro Torres Bermejas,
castillo de gran valía.
Allí habló el rey don Juan,
bien oiréis lo que decía:
-Si tú quisieses, Granada,
contigo me casaría;   40
darete en arras y dote
a Córdoba y a Sevilla.
-Casada soy, rey don Juan,
casada soy, que no viuda;
el moro que a mí me tiene
muy grande bien me quería.

(11) ROMANCE DEL INFANTE ARNALDOS

¡Quién hubiera tal ventura
sobre las aguas del mar,
como hubo el infante Arnaldos
la mañana de San Juan!

Andando a buscar la caza
para su falcón cebar,
vio venir una galera
que a tierra quiere llegar;
las velas trae de seda,
la ejarcia de oro torzal,
tablas de fino coral.
Marinero que la guía
diciendo viene un cantar
que la mar ponía en calma,
los vientos hace amainar;
los peces que andan al hondo,
arriba los hace andar,
las aves que van volando,
al mástil vienen posar.

Allí habló el infante Arnaldos,
bien oiréis lo que dirá:
-”Por tu vida el marinero
dígasme ora ese cantar.”
Respondióle el marinero,
tal respuesta le fue a dar:
-”Yo no digo mi canción
sino a quien conmigo va.”

(12) ROMANCE DEL PRISIONERO

Que por mayo era, por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor,
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión,
que ni sé cuándo es de día,
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón.
(14) ROMANCE DE FONTEFRIDA

Fontefrida, Fontefrida,
Fontefrida y con amor,
do todas las avecicas
van tomar consolación,
sino es la tortolica
que está viuda y con dolor.
Por allí fuera a pasar
el traidor del ruiseñor,
las palabras que le dice
llenas son de traición:
-Si tú quisieses, señora,
yo sería tu servidor.
-Vete de ahí, enemigo,
malo, falso, engañador,
que ni poso en ramo verde,
ni en prado que tenga flor,
que si el agua hallo clara,
turbia la bebía yo;
que no quiero haber marido,
porque hijos no haya, no;
no quiero placer con ellos,
ni menos consolación.
¡Déjame, triste enemigo,
malo, falso, mal traidor,
que no quiero ser tu amiga
ni casar contigo, no!
(13) ROMANCE DE LA GENTIL DAMA Y EL RÚSTICO PASTOR

Estase la gentil dama
paseando en su vergel,
los pies tenía descalzos,
que era maravilla ver;
desde lejos me llamara,
no le quise responder.
Respondile con gran saña:
-¿Qué mandáis, gentil mujer?
Con una voz amorosa
comenzó de responder:
-Ven acá, el pastorcico,
si quieres tomar placer;
siesta es del mediodía,
que ya es hora de comer,
si querrás tomar posada
todo es a tu placer.
-Que no era tiempo, señora,
que me haya de detener,
que tengo mujer y hijos,
y casa de mantener,
y mi ganado en la sierra,
que se me iba a perder,
y aquellos que me lo guardan
no tenían qué comer.
-Vete con Dios, pastorcillo,
no te sabes entender,
hermosuras de mi cuerpo
yo te las hiciera ver:
delgadica en la cintura,
blanca soy como el papel,
la color tengo mezclada
como rosa en el rosel,
el cuello tengo de garza,
los ojos de un esparver,
las teticas agudicas,
que el brial quieren romper,
pues lo que tengo encubierto
maravilla es de lo ver.
-Ni aunque más tengáis, señora,
no me puedo detener.
(15)

Mira Nero de Tarpeya

a Roma cómo se ardía:

gritos dan niños y viejos

y él de nada se dolía;

el grito de las matronas

sobre los cielos subía,

como ovejas sin pastor

unas a otras corrían,

perdidas, descarriadas,

a las torres se acogían.

Los siete montes romanos

lloro y fuego los hundía;

en el grande Capitolio

suena muy gran vocería,

por el collado Aventino

gran gentío discurría,

en Cabalo y en Rotundo

la gente apenas cabía;

por el rico Coliseo

gran número se subía.

Lloraban los dictadores

los cónsules a porfía,

daban voces los tribunos,

los magistrados plañían,

los cuestores lamentaban,

los senadores gemían,

llora la orden ecuestre,

toda la caballería

por la crueldad de Nerón,

que lo ve y toma alegría.

Siete días con sus noches

la ciudad toda se ardía;

por tierra yacen las casas,

los templos de tallería,

los palacios muy antiguos,

de alabastro y sillería,

por tierra van en ceniza

sus lazos y pedrería;

las moradas de los dioses

han triste postrimería:

el templo Capitolino

do Júpiter se servía,

el grande templo de Apolo,

y el que de Mars se decía,

sus tesoros y riquezas

el fuego los derretía;

por los carneros y osarios

la gente se defendía.

De la torre de Mecenas

mirabala toda vía

el ahijado de Claudio

que a su padre parecía,

el que a Séneca dio muerte,

el que matara a su tía,

el que antes de nueve meses

que Tiberio se moría,

con prodigios y señales

en este mundo nacía;

el que siguió los cristianos,

el padre de tiranía,

de ver abrasar a Roma

gran deleite recibía,

vestido en cénico traje

descantaba en poesía.

Todos le ruegan que amanse

su crueldad y porfía:

Doriforo se lo ruega,

Esforo lo combatía,

a sus pies Rubrio se lanza,

acepte lo que pedía,

Claudia Augusta se lo ruega,

ruégaselo Mesalina;

ni lo hace por Popea,

ni por su madre Agripina,

no hace caso de Antonia

que la mayor se decía,

ni de padre tío Claudio

ni de Lépida su tía;

Aulo Plauco se lo habla,

Rufino se lo pedía,

por Británico ni Druso

ninguna cuenta hacía;

los ayos se lo rogaban,

el Censor y el que tenía,

a sus pies se tiende Octavio,

esa queja no quería.

Cuanto más todos le ruegan

el de nadie se dolía.

PREGUNTAS SOBRE ESTE ROMANCE

Resumen

Nerón incendió Roma y lo contemplaba desde la roca Tarpeya. La gente estaba muy asustada y corría a esconderse donde podía. Los personajes relacionados con Nerón le ruegan de distintas maneras que apague el incendio, pero no hace caso alguno.

2º ¿Qué personajes históricos aparecen?

Nerón, Claudio, Séneca, Tiberio, Esforo, Rubrio, Claudia Augusta, Mesalina, Popea, Agripina, Antonia, Lépida, Aulo Plauco, Rufino, Británico, Druso y Octavio.

3º ¿Qué sabes de ellos históricamente?

Nerón (37-68 d.C.), hijo del cónsul Cneo Domicio Ahenobardo y de Agripina la Menor. Fue proclamado emperador de Roma a los 17 años. Gracias a Séneca, su tutor, los cinco primeros años de su reinado estuvieron marcados por la moderación y la clemencia, aunque tuvo prisionero a su rival Británico, a quien asesinó. También mandó asesinar o ejecutar a muchos de sus enemigos políticos e incluso a su madre, por las críticas que ésta hacía de su amante. Ordenó incendiar Roma y culpó de ello a los cristianos. Galia e Hispania se revelaron contra él. El Senado le declaró enemigo público y se suicidó.

Claudio (10 a.C.-54 d.C.), el primer emperador elegido por el Ejército, fue uno de los mejores gobernantes de Roma. Su administración se caracterizó por la pérdida de poder de la nobleza y por la práctica, más tarde común, de conceder responsabilidades y riquezas a los seguidores del emperador, incluidos antiguos esclavos (libertos), todo ello en el marco de un crecimiento en la centralización del poder imperial. ordenó la ejecución de Mesalina. Después desafió la desaprobación general casándose con su sobrina, Agripina la Menor, bajo cuya influencia privó de su herencia a Británico, nacido de su matrimonio con Mesalina. En su lugar adoptó al hijo de Agripina, habido en su matrimonio anterior, Nerón, más tarde emperador de Roma. Poco después fue envenenado supuestamente por Agripina.

Séneca (4 a.C.-65 d.C.), filósofo latino, dramaturgo, político y eminente escritor. Fue nombrado tutor de Nerón, hijo adoptivo del emperador Claudio. Nació en Córdoba, hijo del retórico romano Marco (Lucio) Anneo, más conocido como Séneca el Viejo. Tras estudiar retórica y filosofía en Roma, Séneca el Joven, como hoy se le conoce, quedó profundamente influido por las enseñanzas de los estoicos, cuya doctrina desarrollaría en lo sucesivo. Se convirtió en pretor y fue nombrado tutor de Nerón, hijo adoptivo del emperador Claudio. A la muerte de Claudio, en el 54, Nerón se convirtió en emperador. La honestidad y la moderación caracterizaron los cinco primeros años de su mandato. La gran fortuna que Séneca había logrado acumular para entonces despertó los celos de Nerón, que intentó infructuosamente envenenarlo. Retirado de la vida pública, Séneca se dedicó plenamente a escribir y a estudiar filosofía. En el año 65 se vio involucrado en una conspiración para asesinar a Nerón, liderada por el plebeyo Cayo Calpurnio Pisón. Se suicidó por orden del emperador.

Tiberio (42 a.C.-37 d.C.), segundo emperador de Roma. Instituyó de forma permanente la magistratura que había ejercido su antecesor. Era el hijo mayor de Tiberio Claudio Nerón y de Livia Drusilla. su madre se divorció y se casó con el triunviro Octavio, más tarde el emperador Augusto, quien supervisó la educación de Tiberio. siguiendo órdenes de su padrastro, disolvió su feliz matrimonio con Vipsania Agripina, hija del general romano Marco Vipsanio Agripa, y se casó con la hija de Augusto, Julia, viuda de Agripa. Cuando Augusto murió en Nola, cerca de Nápoles, Tiberio heredó el trono. La última época de su reinado estuvo marcada por las conspiraciones y las ejecuciones. Durante su reinado se crucificó a Jesucristo. Murió en Misena, cerca de Nápoles, tras lo cual se rumoreó que había sido asfixiado por el prefecto de la Guardia Pretoriana.

Mesalina, tercera esposa de Claudio I. Se hizo con el control del gobierno durante algún tiempo, en el cual practicó crueldades y extorsiones sin reserva. Fue ejecutada.

Popea, amante de Nerón y su esposa al ser ejecutada Octavia, su anterior mujer.

Agripina (15-59 d.C.), hija del general romano Julio César Germánico y de Agripina la Mayor. Se casó tres veces. Su primer marido fue el padre de su hijo, el futuro emperador Nerón; envenenó a su segundo marido. Su tío, el emperador Claudio I, se convirtió en su tercer marido y adoptó a Nerón como hijo y heredero. Agripina envenenó a Claudio, pero al oponerse al matrimonio de Nerón con Popea, fue ejecutada.

Británico, hijo de Mesalina y de Claudio I.

3º ¿Responden a la Historia o están literaturizados?

Están literaturizados, ya que muchos de los personajes que aparecen en el romance habían muerto mucho antes del incendio. Además, algunos personajes no le dijeron que acabase el incendio, ya que no se atrevían a llevarle la contraria.

Clasificación de los romances de la antología

  • Épicos o heroicos

Las quejas de doña Lambra (Ciclo de los siete infantes de Lara)
El llanto de Gonzalo Gustioz (Ciclo de los siete infantes de Lara)
La traición de Vellido Dolfos (Ciclo del Cid Campeador)
La jura de Santa Gadea (Ciclo del Cid Campeador)
Diego Laínez y Rodrigo ante el rey (Ciclo del Cid Campeador)
El sueño de doña Alda (Ciclo carolingio-Épica francesa).
Melisenda insomne (Ciclo carolingio-Épica francesa)
Romance de Montesinos (Ciclo carolingio-Épica francesa)

Históricos

El rey don Rodrigo y la pérdida de España (Ciclo del rey don Rodrigo)

  • Fronterizos

Abenámar, Abenámar

  • Novelescos o líricos

El conde Arnaldos
El prisionero
La gentil dama y el rústico pastor
Fonte frida, fonte frida

El romancero nuevo

  1. El romancero nuevo: se llama a los romances compuestos por poetas cultos durante los siglos XVI y XVII. Descollaron autores como Cervantes, Lope de Vega, Góngora y Quevedo que renovaron grandemente su contenido temático y sus recursos formales.

  2. Vigencia del romance: desde fines del siglo XVII hasta casi finales del XVIII declinó esta afición romanceril de los poeas cultos. Pero fue restaurada por Meléndez Valdes, en el setecientos. El romance gozó de la predilección de los poetas románticos, como el Duque de Rivas y José Zorrilla, en el siglo XIX. Y en el siglo XX, los más líricos -los Machado, Unamuno, Gerardo Diego, García Lorca, Rafael Alberti, etc- han mostrado su preferencia por este género, eminentemente tradicional y español.

Romance de la luna, luna.

La luna vino a la fragua
con su polizón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
—Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.
—Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.
—Huye, luna, luna, luna,
que ya siento los caballos.
—Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

¡Cómo canta la zumaya,
ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.

Federico García Lorca, Romancero gitano, 1927.

El romancero viejo

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  1. El romancero viejo. Llamamos Romancero viejo al inmenso conjunto de romances que se cantaban por los juglares y por el pueblo desde mediados o fines del siglo XIV, y a lo largo de todo el siglo XV. Es una poesía de tradición oral y de carácter narrativo, regida por las dos fuerzas que rigen la poesía popular: la conservación y la renovación.

    • La conservación permite que un texto perdure en la memoria colectiva durante años (y aun siglos), pasando de boca en boca sin cambios fundamentales.

    • Al mismo tiempo, existe también un deseo de renovar y mejorar lo que se posee, y esto da lugar a las variaciones que van remodelando los textos y cambiándolos poco o mucho. Les llamamos “versiones del mismo romance”.

  2. Conservación de los romances. La atención que, a partir del siglo XV , merece a los humanistas renacentistas la poesía popular como cercana al ideal del hombre primitivo, ha hecho que se conserven numerosos romances. Estos nos han llegado por varios caminos:

    • cancioneros manuscritos, como el famoso Cancionero musical de Palacio (finales del s. XV), que conserva las canciones de la corte de los Reyes Católicos; contiene 38 romances.

    • antologías impresas, como el Cancionero general recopilado por Hernando del Castillo y publicado en 1511; entre sus muchos poemas, hay 48 romances; hubo muchas de estas antologías. También fue importante el Cancionero de Londres (1471-1500) que incluye tres textos significativos como fueron Rosaflorida, El conde Arnaldos y El caballero burlado.

    • romanceros, es decir, volúmenes formados exclusivamente por romances, como el famosísimo Cancionero de romances, publicado por el tipógrafo Martín Nucio, en Amberes, hacia 1547 que contiene 150 romances; fueron también muchos los romanceros que se publicaron después: El cancionero de 1550 (editado por el mismo Martín Nucio; la Silva de Zaragoza (1551). Según Di Stefano, “La difusión impresa del romancero antiguo en el siglo XVI” fueron 54 cancioneros y romanceros con un total de 104 ediciones. Sin embargo, El Romancero nuevo desplaza al viejo en el gusto del público e invade libros y pliegos. El gran auge del Romancero viejo, en lo que se refiere a su publicación masiva, termina hacia 1580.

    • pliegos sueltos; eran cuadernillos de ocho, dieciséis y hasta treinta y dos  hojas, que se vendían por ferias y ciudades, a muy bajo precio; por su fragilidad, se han perdido en su mayor parte: hoy se conservan sólo unos doscientos cincuenta del siglo XVI, en diversas bibliotecas del mundo, que los guardan comoo objetos preciadísimos. El más antiguo de los conservados parece estar editado en Zaragoza en torno a 1506. Estos pliegos antiguos se conservan en algunas bibliotecas españolas (Biblioteca Nacional de Madrid) o extranjeras (Universidad de Praga, Universidad de Cracovia), así como en bibliotecas particulares.

    • la tradición oral moderna; en efecto, el pueblo continuaba hasta hace poco aún cantando romances; se han recogido en la península, en Canarias, en Hispanoamérica, entre los judíos sefardíes repartidos a lo largo del Mediterráneo y entre los hispanos en Estados Unidos.

  3. Origen de los romances. Los romances fueron originariamente fragmentos de de un cantar de gesta que el público hacía repetir al juglar, porque le gustaban especialmente, y que luego eran cantados como poemillas autónomos. Los versos del cantar que se fijaron en 16 sílabas rimando todos con una sola rima, se dividieron en versos de 8 sílabas y, por tanto, con rima en los pares quedando sueltos los impares.

    • Más tarde, esos fragmentos constituyeron un género aparte y los poetas compusieron centenares de romances inventados como tales, es decir, ya no desgajados de un cantar de gesta.

    • Los temas se ampliaron, e hicieron su entrada en el género, junto con los temas de las gestas antiguas (es decir, de los siglos XII, XIII y XIV) otros temas: hechos actuales de la Reconquista, asuntos novelescos, peripecias de los personajes épicos franceses, y hasta asuntos puramente líricos, bíblicos, religiosos, etc.

    • Tal es la tesis tradicionalista, sustentada por Ramón Menéndez Pidal y su escuela; según dicha tesis, habría continuida entre los cantares y los romances; de aquellos se habría pasado a estos, como eslabones de una misma cadena.

    • Frente a la tesis tradicionalista se ha alzado la tesis individualista. Sostiene que los romances fueron creados desde un principio como género independiente de los cantares de gesta. Parece que los romances a los que cabe atribuir fecha más antigua son líricos o novelescos, no épicos. El género surgió por una acto de invención de algún poeta, que obtuvo un éxito fulminante.

  4. Definición de romance: “un romance es una canción narrativa (…) A grandes rasgos se puede decir que se trata de una composición con un número indeterminado de versos de dieciséis sílabas (o de doce: romancillo) y rima asonante (monorrima) que relata con un estilo propio, una historia de interés general y que, por lo tanto, es retenida y repetida por una parte de aquellos que la oyen, difundiéndose así en el tiempo y en el espacio. Esta repetición no es estética, sino dinámica, ya que suele presentar cambios que dan lugar a una notable gama de variaciones en los diferentes textos de cada romance; la conciencia de que cada texto de un mismo romance puede tener diferencias respecto a otro similar, ha llevado a considerar cada uno de estos textos como versiones de un mismo romance” (Mercedes Díaz Roig, El romancero viejo).

  5. Función del romance:

    • El entretenimiento. La primera y más importante función del romance es narrar una historia interesante de una manera atractiva y fácilmente comprensiva para la comunidad. Para que esta historia sea apreciada tiene que ser verosímil y estar fincada en la realidad; también tiene que tratar temas del dominio público (incesto, adulterio, venganza, etc) o tratar de personajes o hechos conocidos (el Cid, las guerras de frontera, la muerte del hijo del rey, etc. (…) Pero el juglar también inventa y mucho desde personajes a hechos. El juglar, poeta al fin, borda sobre el cañamazo de la historia, mezcla ficción y realidad, falsea, quita, añade…

    • Función noticiera lo que significa dar a conocer hechos de la historia más o menos reciente, aunque no hay que entender que sean totalmente fieles a la realidad histórica, sino que utiliza la historia para bordar sobre ella y construir con más o menos dosis de fidelidad. El juglar utiliza la historia pero también inventa mucho: desde personajes a hechos. El juglar, poeta al fin y al cabo, mezcla ficción y realidad, falsea, añade, quita… La noticia y el cuento están muy relacionados pero predomina el segundo aspecto. La tradición oral va desgastando la parte histórica, y con el paso del tiempo los datos reales quedan como elementos aislados. Se pierden en general sus coordenadas históricas y queda en el terreno impreciso del pasado. Es de destacar, la conservación de topónimos que aparecen con frecuencia en los textos.

    • La función principal de los romances es el entretenimiento pero sirven también para acompañar las tareas del campo o del trabajo en grupo, en las romerías, en las peticiones de aguinaldo, en fiestas religiosas, como distracción durante las faenas domésticas, para entretener a los niños e incluso para arrullarlos.

  6. Clases de romances:

    • Históricos o noticieros: se refieren a hechos contemporáneos, generalmente tratan de sucesos correspondientes al siglo XV, aunque los hay anteriores. Una variedad de estos son los fronterizos, que abordan historias de la frontera entre los reinos musulmanes y cristianos.

    • Épicos: desarrollan temas propios de las canciones de gesta. Sus protagonistas pueden ser el Cid, los infantes de Lara, Fernán González… Una variedad son los carolingios que tienen como eje los personajes del ciclo de Carlomagno y Roldán.

    • Líricos o novelescos: suelen contar historias de amor, y en ellos tienen las mujeres un protagonismo fundamental. Recogen historias de leyendas medievales francesas y tienen gran calidad literaria

  7. Características del estilo de los romances:

    • Esencialidad e intensidad: se elimina todo lo secundario o superfluo para obtener la máxima expresividad.

    • Naturalidad: lenguaje sencillo y claro, que busca la comunicación con los oyentes.

    • Dramatismo: en muchos se utiliza el diálogo, que se mezcla con la narración,  lo que les da gran viveza.

    • Intemporalidad: el uso de los tiempos verbales (especialmente el uso del pretérito imperfecto, los hace propios de cualquier tiempo histórico, y le añade una nota de irrealidad.

  8. Lenguaje de los romances:

    • Locuciones arcaicas que provienen de la tradición épica.

    • Lenguaje formular (propio de la composición oral). Cada fórmula o tópico se adapta a la situación concreta en que se usa. Mercedes Díaz Roig sostiene que “la importancia de esquemas y tópicos formales y conceptuales es de primer orden. Constituyen una herramienta de gran utilidad práctica para la composición romancesca (…) Representan lo conocido, lo familiar y atenúan los elementos nuevos”:

      • Allí hablo Don Rodrigo, bien oiréis lo que dirá”.

      • Manténgate Dios, Maestre, Maestre, bien seáis llegado.

      • Sálveos, doña Isabel, /caballeros, bien vengades

    • Recurso de la repetición sintáctica ( “Si lo haces como bueno/serás de ellas muy honrado,/si lo haces como malo/serás de ellas ultrajado”) y semántica. En este caso puede referirse a simples palabras (”Abenámar, Abenámar…”; “Mercedes, el rey, mercedes“. Repeticiones no textuales son aquellas en que se utilizan palabras semejantes, palabras de conceptos análogos que expresan una misma idea, como “llorando y gimiendo”; “miedo y pavoría”; “niño y muchacho”.

    • Paralelismos en sus dos fórmulas principales: variado por sinonimia o variado por inversión:

      • ¿De qué vos reís, señora?/¿de qué vos reís, mi vida?

      • ¿Qué hacéis, Virgilios? / ¿Virgilios, aquí que hacéis?

    • Uso de la antítesis o contraposición:

      • Todos se visten de verde/el obispo de azul y blanco.

      • Vega abajo, vega arriba

      • Como menguaba y crecía

      • De las cartas placer hubo,/ de las palabras pesar.

    • La enumeración. Hay pocos romances que no la utilicen en sus varias modalidades:

      • Tres hijuelos había el rey…/el uno se tornó ciervo,/el otro, se tornó can,/el otro se tornó moro,/ pasó las aguas del mar.

      • ¿Qué castillos son aquéllos?/ ¡Altos son y relucían!/El Alhambra era, señor,/y la otra la Mezquita/ los otros los Alixares, /labrados a maravilla… /El otro es Generalife, /huerta que par no tenía/ el otro Torres Bermejas,/ castillo de gran valía.

    • Sobriedad e impersonalidad de tono que se manifiesta en el uso parco de los adjetivos y en la preferencia por la acción frente a la descripción.

    • La mayor parte de los romances empiezan “in media res” sin alusión a sus antecedentes o entorno, y muchos de ellos concluyen antes de que la acción haya sido llevada al término. Esto es lo que se ha llamado “saber callar a tiempo” propio de finales repentinos (o truncados).

    • Mezcla de partes narrativas con partes dialogadas lo que le da un intenso dramatismo y viveza.

Figuras literarias

1. PLANO FÓNICO

1.1. ALITERACIÓN: Repetición de un sonido o de varios iguales o próximos, en un verso, estrofa o periodo.

ej: ” el ala aleve del leve abanico” (Rubén Darío)

” En el silencio sólo se escuchaba/ un susurro de abejas que sonaba” (Garcilaso)

1.2. ONOMATOPEYA: Consiste en imitar sonidos reales, ruido de movimientos o de acciones mediante los procejimeintos fonéticos de la lengua.

ej: “Uco, uco, uco, uco/ Abejaruco” (García Lorca).

1.3. SIMILICADENCIA:  Se basa en utilizar dos o más palabras en el mismo accidente gramatical (tiempo persona, caso, género, número).

ej: “De carne nacemos, en carne vivimos, en carne moriremos” (Vélez de Guevara)

“Con asombro de mirarte, con admiración de oírte, / ni qué pueda preguntarte.” Calderón de la Barca,

1.4. PARONOMASIA.    Consiste en la semejanza fonética de palabras o grupos de palabras. Trata de realizar una relación conceptual a base de la semejanza.

ej: “Vendado que me has vendido” (Góngora)

“El verso sutil que pasa o se posa” (R. Darío)

2. PLANO MORFOSINTÁCTICO:

2.1. PLEONASMO o REDUNDANCIA: Añade palabras ennecesarias para la comprensión del pensamiento. Es útilcuando ciertos vocablos, al parecer superfluos, se emplean para dar más fuera y colorido a la expresión.

ej: “lo vi con mis propios ojos” o ” Temprano madrugó la madrugada”

2.2: SINONIMIA: Consiste en nombrar una cosa y añadir palabras de significado análigo en una especie de acumulación de términos sinónimos, a fin de insistir o aclarar una idea.

ej: ” No tengo ni dudas, ni celos, ni inquietud, ni angustias, ni penas, ni anhelos” Juana de Ibarburu.

2.3. EPÍTETO: Es un adjetivo de carácter innecesario y sirve para destacar alguna cualidad del nombre:

ej: “Tal es la tenebrosa noche de tu partir en que he quedado” (Garcilaso).

“si a tu lado deslizo mi oscura sombra larga que te desea” (Aleixandre).

2.4. ELIPSIS: suprimir elementos de la frase, sin que se altere la comprensión, con lo que la dota de energía, concentración y poder sugestivo. Se sobreentiende el elementos elidido.

2.5. ASÍNDETON: se suprimen conjunciones para dar más rapidez, viveza y sensación de agilidad a la frase.

2.6. ANÁFORA: figura que consiste en la repetición de una o varias palabras al comienzo de una frase o al comienzo de diversas frases en un periodo.

2.7. REDUPLICACIÓN o ANADIPLOSIS: figura que consiste en la repetición seguida de una palabra o grupo sintáctico.

2.8. DERIVACIÓN: figura que consiste en la combinación de palabras que proceden de una misma raíz, en la misma cláusula (”Pues mientras vive el vencido/venciendo está el vencedor”).

2.9. CONCATENACIÓN: repetición en serie que pone de relieve la continuidad; generalmente la última palabra de una frase o verso es primera en la frase o verso que sigue: (”No hay criatura sin amor/ni amor sin celos perfecto, /ni celos libres de engaños, /ni engaños sin fundamento”).

2.10. POLISÍNDETON: repetición de conjunciones que no son estrictamente necesarias, da un tono solemne y lento.

2.11. RETRUECANO: se repiten varias palabras o una oración entera, con inversión del orden de sus elementos: (”En este país no se lee porque no se escribe o no se escribe porque no se lee”:

2.12. HIPÉRBATON: consiste en la inversión del orden lógico o del orden gramatical de las palabras. Sirve para realzar alguna palabra o concepto, como recurso de embellecimiento y elegancia.

3. PLANO SEMÁNTICO:

3.1. PROSOPOGRAFÍA: Descripción exterior de una persona o de un animal.

ej: “Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos” (Juan Ramón Jiménez)

3.2. ETOPEYA: Describe las cualidades morales y espirituales de una persona.

ej: ” …entró a decir don Celedonio de Obeso, ateo declarado y republicano agresivo; en el fondo un pedazo de pan, un zoquete.” (Pérez de Ayala)

3.3. RETRATO : Prosopografía más etopeya.

3.4. TOPOGRAFÍA: Describe un lugar o un paisaje.

ej: ” Fuera del pueblo, a lo lejos, se extendía, por donde nadaban las neblinas del amanecer, serpenteaba el Manzanares, estrecho como un hilo de plata; se acercaba al cerrillo de los Ángeles, cruzando campos yermos y barriadas humildes, para curvarse y perderse en el horizonte gris.” (Pío Baroja).

3.5. ENUMERACIÓN: Es una descripción breve y ágil mediante sustantivos o adjetivos.

ej: ” Mi ciudad es extraña, oscura, neblinosa, húmeda, amarillenta y salobre”

3.6. PROSOPOPEYA O PERSONIFICACIÓN: Consiste en otorgar cualidades de seres animados a seres inanimados, o cualidades humanas a seres animados o inanimados.

ej: ” Reía la mañana; dijo la zorra al busto/ después de olerlo:/tu cabeza es hermosa, / pero sin seso.” (Iriarte)

3.7. SÍMIL O COMPARACIÓN: A diferencia de la metáfora no funde el objeto ideal y el real ni establece una identificación, sino que se mantiene expresa la comparación entre los dos términos.

ej: ” Tus labios son como claveles”,  ” tus dedos parecen salchichas”

3.8. METÁFORA: Establece una relación de identidad entre un objeto real y otro imaginario, en algunos casos puede desaparecer incluso el término real.

ej: ” Tus labios son claveles” ” Nuestras vidas son los ríos/ que van a dar a la mar”

3.9. ANTÍTESIS: Es contraponer dos ideas o pensamientos.

ej: ” Fue la noche de Santiago/ y casi por compromiso. Se apagaron los faroles/ y se encendieron los grillos” ( Lorca)

3.10. OXÍMORON: Unión sintáctica íntima de conceptos contradictorios en una unidad.

ej: ” Música callada; sol oscuro; los sonidos del silencio”

3.11. HIPÉRBOLE: exagerar los términos, aumentar o disminuir desproporcionadamente acciones, cualidades, etc.


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