La retórica

Mucho se habla de recursos retóricos cuando en realidad todo es pura retórica y no sólo la literaria ya que este tipo de conceptos expresivos son útiles en todo tipo de comunicación.

A la base de la misma hay todo un planteamiento compuesto de diferentes elementos que se han de combinar perfectamente y en su justa medida para conseguir finalmente con una eficaz transmisión de la información que pretendemos.

La retórica

Pues bien, la retórica, desde los tiempos de Gorgias, consta de cinco fases, según canonizó Cicerón: Inventio o invención, Dispositio u ordenamiento, Elocutio u ornato, Memoria y Actio u acción.

Los tres primeros son fundamentales, los dos posteriores son de índole pragmática, cuando el discurso se pronuncia. Interesante tenerlos en cuenta. Las ideas que queremos expresar han de ser ordenadas secuencialmente tal y como quererlos exponer para llegar a las conclusiones que creemos más adecuadas. Para transmitirlas necesitamos propiamente de los recursos expresivos o retóricos con los que daremos fuerza a nuestros argumentos, la llamada elocuencia.

Desde esta perspectiva nos damos cuenta del sentido global de la retórica y cómo es algo más que un simple truco expresivo.


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